Tres joyas semiocultas del Caribe mexicano: la naturaleza y la arqueología aún desconocidas del Yucatán
El lindo y querido México que cantaba Jorge Negrete está plagado de atracciones para el visitante. Desde sus zonas arqueológicas hasta sus playas, sus ciudades coloniales o sus parques ecológicos, el país se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, a punto de entrar entre los cinco más visitados. Pero a la cantidad de ofertas en sus casi dos millones de metros cuadrados -de la capital a Puebla, de Oaxaca al cabo San Lucas, de Teotihuacán a Chiapas o Veracruz- se unen lugares aún poco conocidos pero que empiezan a emerger como imprescindibles, a pesar de no encontrarse en las guías de viajes.
Aquí van algunos de las que se pueden encontrar en Yucatán, en el estado de Quintana Roo, y que complementan aquellas más populares como las imponentes ruinas mayas de Tulum , frente al mar Caribe, una de las postales más distintivas de México; la laguna de los siete colores de Bacalar, que toma su nombre de las distintas tonalidades de azul de sus aguas, en función de su profundidad; los cenotes, los centenares de pozos de agua dulce repartidos por todo el Yucatán; o la propia ciudad de Cancún, caracterizada por sus playas de arena blanca y su vibrante vida cultural… y nocturna.
Ichkabal
Aunque Tulum se lleva la palma en cuanto a conocimiento y visitantes se refiere, esta antigua ciudad maya ha abierto sus puertas al turismo recientemente. Aunque pueda parecer la hermana menor de Tulum, en realidad es más antigua (según las investigaciones practicadas, data del 600 a.C.). Sin embargo, su excavación comenzó apenas hace 30 años, aunque promete sacar a la luz lo que pudo haber sido un centro político clave del mundo maya.
Entre sus estructuras sobresalen enormes pirámides de más de 40 metros de altura. Algunas de ellas pueden subirse hasta la cima y dejan divisar el espectacular paisaje de la zona. Aunque la mayoría de lo que fue la antigua ciudad está aún enterrada entre la selva, los trabajos continúan y su reciente apertura ha motivado que aún no se encuentre muy masificado.
Isla Contoy
A poco más de 30 kilómetros al norte de Isla Mujeres, Isla Contoy es uno de los últimos santuarios naturales intactos del Caribe mexicano. Solo tiene nueve kilómetros de longitud, pero está muy poblado. Eso sí, por más de 150 especies de aves, reptiles y fauna marina, ya que el emplazamiento no tiene ninguna construcción, más allá de su centro de interpretación. De hecho, se conserva como parque natural y solo permite la llegada de 100 turistas al día, que tienen la oportunidad de recorrer el lugar y bañarse en sus playas prácticamente vírgenes.
Contoy ofrece así una experiencia que combina educación ambiental y contacto directo con la naturaleza. Solo unas cuantas agencias autorizadas pueden organizar excursiones al lugar, y todas deben cumplir estrictas normas para evitar impactos negativos. Pero no solo los agentes deben cumplir unas normas estrictas. Los visitantes deben tener en cuenta antes de ir que no pueden utilizar protector solar ni repelente de mosquitos. Y nada de fumar. El viaje en barco también es una experiencia. Des Cancún o Isla Mujeres, es un muestrario cromático de todos los tonos azulados y verdosos que ofrece el Caribe y recorre por encima el segundo mayor arrecife de coral del mundo.
Fundación Eco-Bahía
Aunque no es un emplazamiento como tal, Eco-Bahía es una iniciativa a tener en cuenta dentro de la Riviera Maya. La fundación, puesta en marcha en 1999 por el Grupo Piñero, dueño del turoperador español Soltour, se creó para ayudar a proteger la flora y la fauna de la zona, tanto con acciones directas como con campañas informativas, y ayudar a conservar el medio ambiente en un estado, el de Quintana Roo, que cada vez recibe a más visitantes y con mayores infraestructuras.
Uno de sus puntales de su actuación es la protección de la tortuga marina, programa que han extendido también a la República Dominicana. En México, su sede está frente al complejo Bahía Príncipe Riviera Maya, desde donde un equipo de una veintena de personas observan y vigilan a todas las hembras que logran anidar, garantizan el proceso de desove y protegen los nidos que dejan en la playa, señalizándolos para que ningún bañista pueda destrozarlos, aun por despiste. Como la propia fundación reconoce, la tortuga verde y la caguama son prioritarias, ya que encuentran en peligro de extinción.
Una de las actuaciones más espectaculares es la liberación de las crías de tortuga que se realiza de noche y sin apenas luces -el hotel las apaga en la zona de la fundación a tal fin- para que los pequeños animales no encuentren ningún impedimento en su llegada al mar. El pasado año se liberaron casi 150.000.
Precisamente en este complejo hotelero celebró el pasado año el turoperador español su 50 aniversario, un año clave para el grupo en el que han abierto las puertas de otro establecimiento: un hotel de cinco estrellas de nombre Escape Tequila que está destinado al público adulto y ofrece 360 habitaciones y 12 restaurantes, dirigido bajo un programa común denominado El sentir mexicano.