Tres festivales de verano que son la excusa perfecta para visitar ciudades preciosas
Hay viajes que empiezan porque encuentras un vuelo barato, otros porque tienes antojo de una gastronomía específica y otro, por qué no, por una entrada a un festival. Y el verano, con sus días largos y sus noches que animan a disfrutar del aire libre, es la mejor época para dejarse llevar por esa excusa.
Además, con el auge de los festivales y la variedad de carteleras, encontrar uno que se adapte a tus gustos y preferencias es mucho más sencillo de lo que parece.
Almagro, teatro clásico en una plaza de película
En julio, Almagro se convierte en uno de los grandes escenarios culturales de España. El Festival Internacional de Teatro Clásico llena la localidad ciudadrealeña de funciones, estrenos, compañías, lecturas, encuentros y un ambiente de lo más curioso e inspirador. En 2026, su 49ª edición se celebra del 2 al 26 de julio, así que todavía hay margen para dejarse caer por una ciudad que vive estos días pendiente del teatro.
El gran símbolo es el Corral de Comedias, una joya del siglo XVII y uno de esos lugares en los que basta entrar para entender por qué Almagro tiene tanta relación con el Siglo de Oro. Pero el plan no termina en el patio de butacas. La Plaza Mayor, con sus galerías acristaladas, los palacios que salpican sus calles y los patios típicos que se abren cuando menos te los esperas convierten la visita en algo más que un espectáculo.
Peralada, quedar en un castillo
El Festival Castell de Peralada tiene un escenario que ya justifica parte del viaje. Música, lírica, danza y propuestas escénicas se dan cita en un entorno maravilloso. En 2026, la programación se celebra del 17 de julio al 9 de agosto, por lo que hay tiempo para organizar la escapada.
Peralada, además, permite jugar con varios planes en uno. Por un lado, está el festival, con recitales, conciertos y espectáculos que convierten la noche en el gran momento del día. Por otro, el pueblo y su entorno invitan a alargar la visita, perderse entre las calas de la Costa Brava, conocer sus vinos y alojarse en algún pequeño hotel de esos que te ayudan a sentirte como en casa.
Salzburgo, postal barroca
Si hay una ciudad europea que sabe convertir la música en identidad, esa es Salzburgo. La ciudad natal de Mozart vive cada verano su gran cita cultural con el Festival de Salzburgo, uno de los encuentros de ópera, teatro y música clásica más prestigiosos del mundo. En 2026 se celebra del 17 de julio al 30 de agosto.
Antes o después del disfrutar de la música, toca conocer la ciudad y su centro histórico, declarado Patrimonio Mundial. Pequeño, pero precioso, en pocas calles concentra iglesias barrocas, plazas elegantes, cafés, la casa natal de Mozart, los jardines de Mirabell y la fortaleza de Hohensalzburg, que domina el perfil urbano desde lo alto. ¿Sabías que aquí se rodó la clásica Sonrisas y lágrimas? Una película también llena de música que ahora podrás recordar en una de las rutas que organizan por la ciudad y los lugares de rodaje.