Poco se habla de este pueblo de Albacete con preciosas vistas y un destacado patrimonio
Tenemos ciudades en España que a pesar de la cantidad de bellezas que atesoran y los atractivos naturales que los rodean no se les suele prestar demasiada atención. Esto es lo que sucede con Albacete, una provincia desconocida para muchos que bien merece más de una escapada para conocerla a fondo. Si quieres saber todo lo que te estás perdiendo en este tranquilo rincón de Castilla-La Mancha, te proponemos una parada en Yeste, una joya medieval situada en un valle fluvial exuberante, con un patrimonio tan rico y unas inmejorables vistas que convierten a este pueblo en un lugar de lo más fascinante.
Un pueblo distinto de La Mancha
A Yeste hay que venir sin prisas y con muchas ganas de descubrir no solo la localidad, también sus bonitos alrededores. Eso sí, lo mejor es ir provisto de calzado cómodo porque aunque estemos en territorio manchego, Yeste nada tiene que ver con los pueblos llanos típicos de La Mancha. El pueblo se alza sobre el cerro de San Bartolomé, en un impresionante entorno natural con montañas cubiertas de pinos donde disfrutar de un remanso de paz y aire puro.
El castillo de origen andalusí y gótico
Este pequeño pueblo, que se encuentra muy próximo a Jaén, esconde en su interior un montón de tesoros arquitectónicos y naturales que son bastante desconocidos. Lo mejor es comenzar por todo lo alto visitando su castillo, y no solo por su valor histórico, también porque las vistas que ofrece de la serranía son espectaculares. Construido en el siglo XI y de origen árabe, la fortaleza medieval de Yeste se alza en el centro del pueblo sobre una gran roca, por lo que la divisarás desde cualquier punto. Con el tiempo pasó por distintos usos: residencia de la Orden de Santiago, bastión militar y cárcel, y hoy es uno de los principales reclamos para visitar esta localidad, ya que, además, es una de las fortalezas mejor conservadas de la zona.
Qué visitar en Yeste
Y a los pies del castillo, la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, construida entre el siglo XV y XVI en diferentes estilos, más recuerda a una contrucción defensiva que a un templo. Con una peculiar planta en forma de T, en ella también destaca el portón renacentista que es realmente espectacular. Muy próximo se encuentra también el Ayuntamiento, del siglo XVI, con un porche y preciosos arcos.
También merece la pena pasarse por el Convento de los Franciscanos, con un precioso claustro del siglo XVIII, que destaca por su sencillez y belleza, y por ser uno de los claustros franciscanos mejor conservados de Albacete. Pero además de monumentos, una visita a Yuste pasa por callejear por sus barrios, por sus calles empedradas que conservan el encanto de otros tiempos, siendo el de San Marcos, con sus casas solariegas de los siglos XVI y XVII, uno de los más interesantes.
Rodeado de un entorno espectacular
Si te han parecido pocas las razones para visitar Yeste, te añadimos otra más: el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, que se encuentra a unos 20 kilómetros de la localidad. Podrás adentrarte en sus montañas y disfrutar de paisajes que combinan bosques, ríos y cañones, con interesantes rutas de senderismo donde perderte por unas horas en medio del silencio y con la naturaleza en estado puro.
Los sabores de Yeste
Quien ya ha tenido ocasión de viajar por la provincia de Albacete y disfrutar de los sabores locales sabe que en esta zona de Castilla-La Mancha se come muy bien. Con una gastronomía sencilla y de platos tradicionales, entre las principales propuestas que podrás probar en Yeste están las migas (que por algo estamos en La Mancha), el ajo pringue o el contundente potaje bochero, sin legumbres y a base de pimientos secos, jamón, chorizo y huevos en aceite de oliva.