La pequeña aldea de Portugal a un paso de Galicia con casas de piedra y balconadas de madera donde reina la paz

Portugal está repleto de pequeños pueblos que son desconocidos por la mayoría de amantes del turismo rural en España, pero que son perfectos para hacer una escapada de fin de semana y encontrar la tan buscada tranquilidad. El mejor ejemplo de ello se encuentra en el norte del país luso, casi en la frontera, y se enclava dentro de un impresionante parque natural: se trata de la aldea de Montesinho.

Esta diminuta población tan solo cuenta con 30 habitantes viviendo en ella, pero es sin duda uno de los lugares más pintorescos de toda la región de Trás-os-Montes. Es uno de los 91 núcleos de población que se esconden en el Parque Natural de Montesinho, uno de los parajes naturales más extraordinarios de toda la Península Ibérica y por ello es un destino ideal para descansar durante un par de días y alejarse de la estresante rutina.

Montesinho, una aldea de ensueño junto a la frontera

La aldea de Montesinho se enclava en la zona más septentrional de todo Portugal, colindando tanto con Galicia como con Castilla y León. Ubicada a unos 1.300 metros de altitud su pequeño casco urbano está conformado por bellas casas de granito y tejados de pizarra, lo que da a toda la localidad un aspecto de película, y si a eso se les suman los preciosos balcones de madera que en primavera están engalanados con flores, el resultado es una imagen de postal.

Este pueblecito luso cercano a Braganza es sinónimo de paz, y paseando por sus calles parece que las agujas del reloj no avanzan. Sus callejuelas empedradas y empinadas discurren sin ningún tipo de orden, creando un entramado apasionante en el que perderse es toda una experiencia, y es que esta villa está repleta de rincones llenos de encanto que merece mucho la pena descubrir, incluso si se visita durante los meses de invierno.

El Parque Natural de Montesinho en Portugal

Al estar situada en el parque natural del mismo nombre, la magnífica aldea de Montesinho puede presumir de estar rodeada de unos entornos de cuentos de hadas. A lo largo y ancho de las casi 75.00 hectáreas de este paraje se alzan cumbres imponentes, se extienden enormes valles y discurren riachuelos, por lo que es sin duda todo un edén para los entusiastas del senderismo.

Su ubicación junto a la frontera con España hacen de esta localidad un lugar perfecto para hacer una excursión o pasar un fin de semana sin tener que preocuparse por las cuestiones del día a día. Desde luego, es una increíble opción para alejarse del bullicio de las grandes ciudades y disfrutar de una escapada de ensueño en el norte de Portugal.