El pueblo de Francia origen del pintor Toulouse-Lautrec, del ajo rosado y del color pastel

Más allá de París y otras ciudades emblemáticas, los encantos de Francia se reflejan también en sus pueblos, sobre todo en los de reminiscencias medievales que tanto nos gustan. Si estás planeando un recorrido por la región de Occitania, disfrutarás de lugares repletos de historia y patrimonio, como Brassac, Castres o Albi, pero también te recomendamos hacer un alto en Lautrec, una villa medieval a poco más de 2 horas de España que merece mucho más que una simple parada, entre otros motivos porque durante tu estancia podrás probar su famoso ajo rosado y visitar el mercado cubierto del pueblo, que data del siglo XV.

Un pueblo para recorrer con calma

Lautrec es uno de esos destinos que a pesar de formar parte de la lista oficial de los pueblos más bellos de Francia, a penas recibe turistas de fuera. Y si algunos de los que llegan hasta aquí lo hacen atraídos por el reclamo de que entre sus estrechas calles medievales se encuentran los orígenes de Henri de Toulouse-Lautrec (aunque cuando naciera el famoso pintor sus padres ya se habían trasladado a la localidad cercana de Albi), lo cierto es que esta joya desconocida de la campiña francesa cuenta con muchos más atractivos.

Qué ver en Lautrec

Para descubrir este destino que parece inalterable al paso del tiempo atravesamos la Puerta de la Caussade desde donde, además de tener una bella panorámica de las colinas, campos de trigo y viñedos centenarios de alrededor, accedemos a las calles peatonales del núcleo antiguo. Este histórico paso es también la única de las ocho puertas medievales de la ciudad que todavía está en pie.

La Plaza des Couverts

Como el tamaño del pueblo es pequeño, casi sin querer llegarás a la plaza principal, que está rodeada de casas de entramado de madera y curiosas puertas, con un resultado conjunto de sorprendente belleza. Además desde el siglo XV, en su zona cubierta, los viernes se celebra el mercado semanal. Otro de los lugares de interés es la Colegiata de Saint Rémy, del siglo XIV, es uno de los monumentos históricos más antiguos de Lautrec que tampoco debes pasar por alto.

Para visitar otra de sus joyas antiguas tendrás que salir del pueblo. Se trata del Moulin de la Salette, el último molino de viento que sigue en funcionamiento en el suroeste de Francia y que a pesar de que sus orígenes se remontan al siglo XVII, tras ser restaurado, sigue produciendo harina.

Un famoso tinte conocido como el ‘oro azul’

En los campos de alrededor se cultiva la hierba pastel, una planta que no solo tiene propiedades medicinales, también se utiliza para sacar el resistente tinte azul pastel que tanto fascinó durante el Renacimiento, siendo en esta época, además del color más deseado de Europa, la principal fuente de riqueza de la localidad.

Uno de los ingredientes más preciados de Francia

Pero el tinte azul no es el único producto del que presume Lautrec. Desde la Edad Media en sus campos se cultiva el ajo rosado, dulce y suave, es uno de los sabores más preciados por los chefs y amantes de la gastronomía. No te puedes ir del pueblo sin probar el plato más icónico de la localidad: la Soupe à l’ail rose de Lautrec (sopa de ajo rosado), que como no podía ser de otra manera lleva este condimento como elemento principal.