Cinco pueblos costeros perfectos para visitar esta primavera
Hay algo casi inmediato en la relación entre el mar y el estado de ánimo. Basta una brisa suave, el sonido de las olas y esa luz que empieza a quedarse un poco más cada tarde para que el recuerdo del verano se active solo. Además, es un verano idealizado en el que no hace un calor extremo ni hay que hacer cola para sentarse en una terraza, ese mismo momento que ya se empieza a vivir en algunos pueblos costeros. Es decir, justo lo que nos trae la primavera y estos son algunos de los mejores destinos en los que esa sensación está ya en el aire.
Altea (Alicante)
El Mediterráneo nunca defrauda. Y Altea, menos aún. Sus fachadas blancas, la cúpula azul de la iglesia asomando sobre el casco antiguo y el paseo marítimo siempre paciente a la esperada de visitas logran que cualquier fin de semana se convierta en un anticipo del verano. En primavera, además, se disfruta sin la presión de la temporada alta: mesas con vistas al mar, calas tranquilas y ese equilibrio perfecto entre luz, temperatura y calma.
Cadaqués (Girona)
Hay lugares que en verano se vuelven casi inaccesibles y no tan apetecibles. Cadaqués es uno de ellos. Esa misma belleza que un día atrajo a artistas e inspiró importantes obras, hoy ejerce de poderoso imán a miles de turistas cada verano. Sus casas blancas cubiertas de buganvillas y sus barcas flotando en su costa son la postal perfecta y la primavera el mejor momento para disfrutarlo. Pasear por sus calles sin multitudes, sentarse frente al agua sin lista de espera y recorrer el camino hacia el Cap de Creus con una luz más suave devuelve al pueblo su esencia más auténtica y a quien tiene la suerte de estar allí, la sensación de estar en un lugar perfecto en el momento ideal.
Conil de la Frontera (Cádiz)
Antes de que el verano lo transforme por completo, Conil es luz atlántica y calles encaladas abiertas al mar. Sus playas amplias invitan a caminar durante kilómetros y el casco antiguo conserva ese aire gaditano relajado que se pierde cuando llegan los meses más intensos. En primavera, el ambiente ya está ahí con sus terrazas, su pescado freso y atardeceres largos que dejan imágenes inolvidables.
Tavira (Portugal)
El Algarve es un lugar privilegiado por muchas razones y una de ellas es la temperatura. Mientras gran parte de la península sigue con la bufanda y el paraguas, aquí hace días que guardaron el abrigo y disfrutan de largos paseos junto al mar sin olvidarse de las gafas de sol y el protector solar. Más discreta que otras zonas del Algarve, Tavira combina arquitectura tradicional, arraigadas tradiciones y el encanto de tener el mar a su lado. Con los primeros rayos sus orillas se llenan de terrazas y de vida y la idea de un primer baño sobrevuela el ambiente. Y sí, a quién ya se anima.
Hondarribia (Gipuzkoa)
En el norte el cielo no siempre es azul y a la primavera le cuesta más llegar, pero en algunos puntos saben cómo compensarlo. Las casas de colores del barrio de la Marina animan cualquier día gris y el paseo junto a la bahía permite respirar mar sin agobios. Hondarribia combina murallas llenas de historia, pintxos sabrosos y ambiente marinero con un equilibrio que se disfruta en cualquier época del año, pero si tienes la suerte de que salga un rayo de sol, será como estar en el paraíso.