Visitar la Fontana di Trevi ya no será gratis: los turistas tendrán que pagar una tarifa para poder acceder
El típico gesto de lanzar la moneda en la icónica Fontana di Trevi ahora va a costarnos un poco más. Ya no solo tendremos que pensarnos bien cuánto dinero echaremos a la fuente, sino que el Ayuntamiento de Roma empezará a cobrar una tarifa simplemente por visitar este famoso monumento.
Esta medida se deriva de la gran presión turística que sufre Roma, especialmente en puntos como la fuente más célebre de la capital italiana. Ya a principios de año, tras un periodo de reforma, la fontana reabrió con nuevas normas encaminadas a controlar la cantidad de visitantes, estableciendo un aforo de 400 personas al día, que deben hacer cola desde la escalinata central para poder acceder.
¿Cuánto costará visitar la fuente más famosa de Roma?
La tarifa entrará en vigor el próximo 7 de enero de 2026 y será de 2 euros, con la única excepción de los ciudadanos romanos, que podrán acceder gratuitamente. Por lo tanto, solo podremos visitar la Fontana di Trevi sin coste desde la parte alta de la plaza, teniendo que pagar obligatoriamente si queremos acercarnos hasta ella y lanzar la moneda con el deseo de volver a la ciudad.
Tal y como informa el Corriere della Sera, «la introducción de esta tarifa representa un tesoro para las arcas municipales que podría alcanzar los 20 millones de euros«. Y es que este emblemático punto de la urbe recibe más de 10 millones de visitantes anualmente.
Un obra de arte magistral
El poder atractivo de la Fontana di Trevi se explica con su espectacular arquitectura barroca. Construida en el siglo XVIII sobre el Palazzo Poli, se estructura como un arco de triunfo con una profusa decoración. El conjunto escultórico es sencillamente fascinante, dominado por la imagen del dios Océano conduciendo su carro en forma de concha tirado por caballos controlados por tritones. Los relieves representan motivos vegetales y también hacen referencia a la historia del acueducto Vergine, que termina en la fuente.
La construcción de la fontana se debe al papa Clemente XII, quien eligió al arquitecto Nicola Salvi para levantar la obra. Sin embargo, la construcción fue finalizada por Giuseppe Pannini. En todo caso el resultado fue magistral, como una conjunción de historia y mitología, arquitectura y naturaleza, que enamora a todo aquel que la visita.