Uno de los castillos más grandes de Europa está en España: 55 hectáreas en la ciudad en la que nació Dalí
Salvador Dalí es una de las figuras más importantes del siglo XX en el mundo del arte tanto en España como en todo el planeta, y es que el genio fue clave en el desarrollo artístico global durante prácticamente seis décadas. Su recuerdo sigue muy presente en su ciudad natal, Figueras, aunque en el segundo municipio más poblado de la provincia de Girona hay un tesoro incluso más impresionante que poco tiene que ver con el artista: el imponente Castillo de San Fernando.
Esta monumental fortaleza ubicada a las afueras de la ciudad es una de las más grandes de toda Europa, ya que cuenta con unas dimensiones descomunales. Desde hace tres siglos, este espectacular fortín se ha convertido en una de las reliquias más importantes de toda Cataluña, y a pesar de haber tenido distintos usos a lo largo de los años, hoy en día es una de esas visitas obligatorias que hay que hacer al menos una vez.
El Castillo de San Fernando en Figueras
El Castillo de San Fernando se ubica justo a las afueras del casco urbano de Figueres y su origen se remonta al siglo XVIII. Con una extensión de 55 hectáreas, no solo es el monumento de mayor tamaño de Cataluña y uno de los más grandes del país, sino que también es el fortín de baluartes más amplio del continente. Tenía una función defensiva, ya que su construcción fue ordenada por el rey Fernando VII para proteger la comarca del Alto Ampurdán en las guerras entre Francia y España.
El monumental complejo se erige sobre una colina y está conformado por dos recintos amurallados con más de 3,1 kilómetros de perímetro. Intramuros destaca el extenso patio de armas de 12.000 metros cuadrados, un ejemplo más de la magnitud de este increíble fortín en el que cabían hasta 4.000 hombres e incluso nueve millones de litros de agua, un indicador más del tamaño gigantesco de esta joya militar.
El extraordinario Castillo de San Fernando está formado por hasta cinco baluartes, y en cada uno de ellos se pueden encontrar estancias de lo más variadas, desde caballerías para casi medio millar de caballos hasta una iglesia que nunca llegó a finalizarse, pasando por numerosos elementos arquitectónicos de índole militar; todas ellas conforman un excelso complejo que ha sobrevivido más de tres siglos al paso del tiempo.
Eso sí, tras el cese de las contiendas franco-españolas, el castillo pasó a tener diversos usos, desde búnker para guardar obras del Museo del Prado durante la Guerra Civil como campo de concentración en la posguerra: no fue hasta la década de los 90 cuando abrió sus puertas al público, que lo puede visitar de manera gratuita.