Una ciudad en la que hay más parques que casas, brilla por su creatividad y es cuna de la familia real holandesa
Cuando se piensa en una escapada a Países Bajos, la primera opción siempre es Ámsterdam. Los más aventureros pueden llegar a perderse entre los canales de Utrecht y los amantes de la arquitectura pueden reservar un día para asombrarse con Roterdam, pero estos no son los únicos lugares de interés que tiene el país naranja.
Piensa en verde
Breda sigue siendo una sorpresa y siempre agradable. Desde mayo de 2025 presume de ser la primera National Park City del país y de la Unión Europea, un reconocimiento que resume muy bien una de sus mayores singularidades: el peso real que tiene la naturaleza en la vida urbana, ya que el 60 % de la ciudad son espacios verdes. Bosques históricos como Mastbos o parques como Valkenberg son parte de la carta de presentación con la que la ciudad quiere convertirse en 2030 en una de las más ricas en biodiversidad de Europa.
Verde y real
Breda es conocida como la ciudad de los Nassau, la casa real en la actualidad. Sus vínculos con la Casa de Orange-Nassau se remontan a comienzos del siglo XV, Johanna van Polanen, una noble de Breda, se casó con Engelbrecht I de Nassau. Ese matrimonio está considerado el arranque de la futura Casa de Orange-Nassau, es decir, de la familia real neerlandesa. Durante más de 150 años, Breda fue además la base de la familia, que dejó una huella muy visible en la ciudad.
El Castillo de Breda fue la residencia de los Nassau y llegó a ser un enclave importante en Europa entre los siglos XV y XVII por el peso internacional de la familia. Más tarde, Hendrik III de Nassau y su esposa Mencía de Mendoza transformaron ese castillo en un palacio renacentista, llevando además el arte renacentista a la ciudad. La Grote Kerk también es clave en esta historia, ya que allí están enterrados nueve Nassau y el primer Príncipe de Orange.
Reina el arte
Hoy, entre sus calles, ya no hay reyes, pero sí mucho arte. La Blind Walls Gallery comenzó en 2015 con la idea de llenar las paredes vacías de arte. Hoy es una colección en constante crecimiento que ya suma más de 170 murales, creados por artistas de todo el mundo. Este recorrido es solo una muestra de como la creatividad y el arte caracterizan esta acogedora ciudad en Brabante que está repleta de galerías y centros culturales.
Existen, además, numerosos locales de moda como el T-Huis, situado en el precioso parque Valkenberg; el BAAI, un restaurante sobre el agua; la cafetería Kamu, donde podrás reparar tu bicicleta mientras disfrutas de un buen café, o Momento Creatief Café donde además de degustar un buen cappuccino podrás elaborar tu propia pieza de cerámica. No te puedes perder las tiendas artesanas como la SAARBARBAARS, Happy Hippies o Algorithmic Perfumery, donde seguro terminas picando y llevándote a casa un buen recuerdo.