Tres planes ideales para esta primavera en Hendaya
Antes de que llegue el calor y empiece a verse el cartel de completo en hoteles y restaurantes, una escapada a un lugar de costa puede ser todo lo que necesitas para afrontar esta última etapa del curso con otro talante. En Hendaya, el primer pueblo que encontramos tras cruzar la frontera de Irún, su larga playa ya está esperando para reencontrarte con el mar, disfrutar de tranquilos paseos con los pies en la arena y darte algún que otro homenaje con su exquisita gastronomía.
La primavera es el momento perfecto para descubrir este rincón del País Vasco francés combinando mar, naturaleza y planes que siempre dejan buenos recuerdos.
Por tierra y mar
Dar un paseo por la playa es una buena toma de contacto, pero adentrarte mar adentro y recorrer su preciosa bahía es una experiencia mucho más atractiva. Las salidas en velero permiten recorrer la costa y apreciar su belleza desde otra perspectiva y sentir el Atlántico desde dentro. Sin el bullicio del verano, el mar se convierte en el mejor escenario para desconectar y dejarse llevar por el paisaje, especialmente al atardecer, cuando la luz transforma el paisaje.
Siempre surf
Hendaya es uno de los mejores lugares de la zona para iniciarse en el surf o mejorar técnica. Su extensa playa y sus olas más suaves que en otros puntos del litoral hacen que sea un destino muy accesible. En primavera, además, las condiciones son más tranquilas y hay menos gente en el agua, lo que convierte la experiencia en algo mucho más agradable para quienes se suben a la tabla por primera vez.
El número de escuelas disponibles y la información sobre las mareas que hay en la zona lo ponen todo más fácil para que subirse en una tabla sea pan comido.
Visitar el castillo Abbadia frente al Atlántico
Más allá de la playa, Hendaya guarda una sorpresa inesperada. El Château-Observatoire Abbadia se levanta sobre los acantilados con vistas espectaculares al mar. Este singular edificio mezcla arquitectura neogótica, historia y ciencia. La que fue residencia del científico Antoine d’Abbadie hoy se puede visitar tanto durante una visita guiada como teatralizada en algunas fechas concretas.
Para terminar cualquier plan, no hay nada mejor que una buena comida con productos locales en la mesa. Y es que, siempre es curioso apreciar como en tan pocos kilómetros la forma de entender y tratar el producto cambia por completo. Con vistas a España, los platos tienen otros sabores y las cartas se llenan de lo mejor de la tradición de la zona. Desde el cruasán de la mañana hasta los deliciosos postres, la gastronomía francesa siempre tiene algo rico que ofrecer.