Tres escenarios de la antigua Sicilia que vuelven a llenarse de música y teatro este verano
Sicilia tiene playas preciosas, pueblos que parecen un decorado barroco, una gastronomía capaz de justificar por sí sola el viaje y un volcán que recuerda de vez en cuando su presencia. Y, además, conserva algunos de los yacimientos griegos y romanos más impresionantes del Mediterráneo, recuerdo de una época en la que ciudades como Siracusa, Selinunte o Agrigento estaban entre las más importantes del mundo antiguo.
Templos, teatros y ciudades enteras siguen formando parte del paisaje siciliano y algunos de esos escenarios recuperan cada verano algo de la vida para la que fueron construidos. Segesta, Selinunte y Taormina vuelven a llenarse de espectadores, actores y músicos, convirtiendo una visita arqueológica en algo bastante más emocionante que caminar entre piedras.
Segesta. 2.000 años después, el teatro sigue siendo protagonista
En lo alto del monte Bárbaro, a una hora de Palermo, se encuentra uno de los teatros antiguos más espectaculares de Sicilia y uno de los menos conocidos. Fue construido entre finales del siglo III y el II a. C. y su ubicación es casi tan impresionante como el propio monumento: desde las gradas, el paisaje de las colinas del oeste de la isla forma parte del escenario. Los días despejados incluso se puede ver el mar.
Ese marco recupera su función cada verano con el Segesta Teatro Festival, que este 2026 celebra su quinta edición hasta el 30 de agosto. Teatro, danza y música comparten cartel con estrenos nacionales, propuestas creadas específicamente para el lugar y espectáculos bajo las estrellas.
Selinunte, espectáculos con vistas al Mediterráneo
Aquí no hablamos de un único teatro, sino de todo un parque arqueológico. Selinunte ocupa cientos de hectáreas junto al mar y conserva numerosos templos dóricos, como el Templo E (el mejor conservado y reconstruido), el colosal Templo G (uno de los más grandes del mundo antiguo) y el Templo C en la zona de la acrópolis.
Una maravilla que merece una visita detenida en cualquier época del año, pero en verano tiene un extra. Y, aunque bien es cierto que imaginarse cómo era la vida entre estos templos es bastante fácil gracias a su estado de conservación y a la información que se aporta, durante las citas culturales que allí se celebran, la sensación de viajar a otra época es mucho mayor.
Hasta principios de septiembre, Selinunte Estate vuelve a utilizar estos espacios como escenario. La programación reúne más de medio centenar de citas de teatro, música, danza, charlas y espectáculos especiales al amanecer, repartidos entre el parque arqueológico y las cercanas Cave di Cusa.
Taormina, el escenario antiguo que nunca dejó de estar de moda
Pocas ruinas tienen un decorado natural como el Teatro Antiguo de Taormina, de ahí que sea uno de los símbolos eternos de la isla. Construido originalmente entre los siglos III y II a. C. y transformado posteriormente en época romana, es el segundo teatro antiguo más grande de Sicilia, solo por detrás del de Siracusa. A sus espaldas, el mar y el Etna terminan de explicar por qué sigue siendo uno de los lugares más fotografiados de la isla.
Aquí no hay un único festival, sino una intensa programación de verano que mantiene el teatro lleno de público durante buena parte de agosto. Este mes pasan por sus gradas ópera, teatro y conciertos: desde Nabucco o Iliade hasta actuaciones de Luca Carboni, Il Volo o Pooh. Más de dos mil años después, este escenario sigue cumpliendo exactamente la función para la que fue construido y tener la oportunidad de disfrutarlo hoy como teatro, y no solo como monumento, es todo un privilegio.