Tres destinos en los que hay lavanda más allá de Brihuega
Durante años, la postal soñada de la lavanda estuvo en la Provenza. Aquellos campos morados extendiéndose hasta el horizonte, los pueblos de piedra que se alzaban entre pequeñas colinas, las carreteras tranquilas que cruzaban campos casi eternos y esa luz tan especial que convertía cualquier rincón en una postal que parecía incluso pintada. Después descubrimos que no hacía falta ir tan lejos, ni cruzar fronteras. En Brihuega, en plena Alcarria de la provincia de Guadalajara, la imagen se repetía con la misma intensidad y el mismo encanto. O más, porque no hacía que alejarse mucho de casa y, además, con festival de música, artesanía y todo un calendario de actividades alrededor de la floración.
El éxito, sin embargo, también tiene sus consecuencias. Lo que empezó como una escapada original se convirtió en uno de los planes más buscados de julio y pasear entre campos de lavanda empezó a exigir más previsión, más paciencia y más logística que de la deseada. La buena noticia es que Brihuega no es el único lugar donde el verano se tiñe de morado. En España hay otros campos de lavanda que todavía permiten disfrutar de esta floración con más calma y que, además, pueden convertirse en el punto de partida de una escapada entre pueblos, paisajes de interior y planes de naturaleza.
Aquí van algunos buenos ejemplos:
San Felices (Soria)
En el extremo norte de Soria, entre La Rioja y Aragón y a los pies del Moncayo, hay una zona que destaca por su tranquilidad y por la variedad de colores que pueden reunir sus paisajes en un solo día. La zona cuenta con campos de lavanda y lavandín que, aunque bien es cierto que no compiten en tamaño con Brihuega, sí ofrecen algo que cada vez se valora más: calma y espacio.
En el entorno de San Felices se habla de unas 7 hectáreas de lavanda de acceso libre, mientras que en Castilruiz, a unos 6 kilómetros, hay plantaciones más amplias, con referencias que apuntan a unas 60 hectáreas de cultivo.
La floración alcanza su mejor momento entre finales de julio y principios de agosto, cuando el morado de los campos contrasta con la piedra de los pueblos y el verde de los paisajes sorianos. Además, durante el verano se organizan visitas guiadas en las que se explica el cultivo, la recolección y la destilación de esta planta aromática. Para los que tienen más tiempo y quieren seguir sumando colores a su escapada, nada como poner rumbo hacia otros grandes paisajes de la provincia, como los pinares de Urbión o la Laguna Negra.
Tiedra (Valladolid)
En plena comarca de los Montes Torozos, a menos de una hora de Valladolid, Tiedra ha sabido convertir la lavanda en algo más que una foto bonita de verano. Sus campos tiñen de morado el paisaje castellano durante la floración y el pueblo ha creado alrededor de este cultivo una propuesta turística tremendamente atractiva.
Una de sus grandes apuestas es el Centro de Interpretación Tiedra de Lavanda, situado en la carretera de Tiedra a San Cebrián, donde se organizan visitas guiadas para conocer los campos, la destilería y el proceso con el que se obtienen los aceites esenciales. También hay tienda con jabones, cremas, ambientadores, ramos secos y otros productos elaborados con lavanda, una perdición si te gustan los productos artesanales y el olor a lavanda.
Tachada de la lista la foto entre lavandas toca descubrir el resto de lugares de interés. Tiedra conserva un castillo medieval, casonas de piedra cargadas de historia, una iglesia gótica y ese paisaje abierto tan propio de Castilla. En los días soleados, el contraste entre el morado de la lavanda, los campos de cereal y la silueta del castillo deja una estampa tan idílica que te animará a volver cada año.
Moratalla (Murcia)
Gracias a esta excursión en busca de la lavanda, cambiará por completo la idea que tienes de Murcia. No hay playa cerca ni paseo marítimo, solo sierra y campos repletos de hiervas aromáticas que en verano tiñen de morado el noroeste de la Región. En zonas como Campo de San Juan, Béjar, El Sabinar, Zaén o Benizar, la floración de lavandín, espliego y otras plantas aromáticas convierte el paisaje en una postal mucho más rural y montañosa de lo que cabría esperar.
El proyecto Territorio Lavanda ha ayudado a ordenar esta propuesta turística con rutas, visitas a campos, experiencias sensoriales, talleres de perfumería natural, actividades en torno a la destilación de aceites esenciales y el festival Lalavand, que combina naturaleza, cultura y producto local. La floración se concentra entre junio y julio, aunque algunas referencias la alargan hasta principios de agosto, justo antes de la cosecha.
La escapada, además, permite descubrir otra cara de Moratalla, uno de los grandes destinos de interior de Murcia, con un casco histórico interesante, castillo, miradores hacía profundos barrancos… Es una de las sorpresas que puedes descubrir gracias a la lavanda.