Todo lo que debes saber si vas a Cerdeña este verano para evitar multas
La isla de Cerdeña se ha convertido en un destino sumamente popular en los últimos años, y es que las turquesas aguas del Mediterráneo, sumadas a los preciosos pueblos costeros y a las impresionantes playas, han atraído a muchos turistas recientemente. Este verano de 2026, bastantes viajeros volarán desde España a uno de los tres aeropuertos sardos, pero todos ellos deben tener en cuenta que hay una serie de normas que deben cumplir.
La masificación turística que ha sufrido la isla durante las temporadas estivales más recientes ha obligado a las autoridades locales a tomar una serie de medidas para evitar que esa cantidad de viajeros cause más estragos en la vida local. Por ello, se han establecido una serie de normas que todos los viajeros deben cumplir, ya que, de no hacerlo, podrían recibir una cuantiosa multa económica que podría arruinar las vacaciones de ensueño.
Las peculiares normas en las playas de Cerdeña
Muchas de las playas más conocidas y fotografiadas de Cerdeña han limitado el número de bañistas para evitar dañar el entorno, como por ejemplo Cala Coticcio y Cala Brigantina, ubicadas en el archipiélago de La Maddalena. Esta idílica zona de la isla solo permite 60 turistas por día, e incluso es necesario sacar un ticket de tres euros por persona para poder acceder a través de una visita autorizada con un guía.
También en Cala Brandinchini y en Lu Impostu, dos de los enclaves costeros más visitados del norte de Cerdeña, se ha impuesto un límite de visitantes diarios durante las semanas de verano, y al igual que en las anteriores playas, es igual de necesario reservar una entrada para poder acceder a ellas; a esa lista hay que sumar Cala Mariolu, otro de los arenales más especiales de la isla.
Otra de las cosas que se deben tener en cuenta si se viaja a la isla y se hace una excursión a la paradisíaca isla Budelli, es que la pintoresca Spiaggia Rosa, uno de los puntos más curiosos de todo el mundo debido a su color rosáceo, sigue sin poder visitarse: se cerró al público en la década de los 90 debido a que su arena estaba a punto de desaparecer, por lo que ahora solo se puede llegar a ella en barco: si pillan a alguien andando por ella, la multa puede ser de 500 euros, mientras que si alguien intenta llevarse unos granos a casa, la sanción puede ascender a 3.500 euros.
Por otra parte, en Punta Molentis está completamente prohibido para las personas entre 10 y 65 años poner una sombrilla en la arena, lo que se suma a la tarifa de 10 euros que hay que pagar por entrar a ella, mientras que en la playa de Pelosa, además de tener limitaciones de aforo y un sistema de entradas, no se puede poner ni siquiera la toalla: quien lo haga, podrá enfrentarse a una multa de hasta 100 euros. Eso sí, la norma más curiosa es quizás la de Ogliastra, en la que los 300 bañistas que pueden disfrutar de ella a diario solo pueden estar entre 70 minutos y una hora y media en la arena.