Si has visto ‘Cómo llegar al cielo desde Belfast’ seguro que quieres visitar estos rincones de Irlanda del Norte

Desde su estreno, Cómo llegar al cielo desde Belfast no solo ha generado conversación por su mezcla de misterio y humor, sello inconfundible de Lisa McGee, sino también por el peso que tienen sus localizaciones en la historia. Las críticas destacan el guion afilado, la química entre las protagonistas y el equilibrio entre comedia y tensión, pero hay otro elemento que se repite en reseñas y comentarios: los escenarios.

Porque en esta serie Irlanda del Norte no es un simple telón de fondo, es, sin lugar a dudas, un personaje más. Sus calles, sus pubs, sus colinas verdes y su costa abrupta acompañan a las protagonistas en cada giro de la trama y despiertan una pregunta inevitable: ¿Dónde está exactamente ese lugar? Y acto seguido, el impulso: quiero ir.

Una ruta sencilla

La buena noticia es que recorrer los lugares donde se ha rodado la serie es más fácil de lo que parece. Basta con volar a Belfast, con conexiones directas desde varias ciudades españolas como Barcelona, Alicante o Málaga, muchas de ellas operadas por compañías low cost. En la propia capital empieza a sentirse esa magia de caminar por escenarios que ya resultan familiares.

La serie convierte Belfast en punto de partida de una odisea que recorre algunos de los rincones más fotogénicos de la isla. Las icónicas grúas amarillas de Harland & Wolff —donde se construyó el Titanic— dominan el perfil industrial junto al museo Titanic Belfast. El rodaje también ha pasado por pubs históricos como el Duke of York y por el Grand Central Hotel, cuyo observatorio en la planta 23 ofrece una de las mejores panorámicas urbanas.

En carretera

Pero la ruta va mucho más allá. En Derry-Londonderry, ciudad natal de McGee, aparecen el Puente de la Paz sobre el río Foyle y el ya famoso mural de Derry Girls. Rodeada por murallas del siglo XVII, la ciudad se ha consolidado como destino cultural gracias al fenómeno televisivo, lo que la ha situado en un mapa turístico para el que ya tenía méritos acumulados.

El viaje continúa por la costa del condado de Down, donde el pueblo pesquero de Ardglass y el faro de St John’s Point aportan dramatismo atlántico. También la espectacular Costa de la Calzada sirve de escenario, reforzando la imagen de Irlanda del Norte como territorio de acantilados, colinas verdes y carreteras escénicas que parecen pensadas para el cine.

La serie cruza después al condado de Donegal, en la República de Irlanda, con paradas en Dunlewey Lough y el Mamore Gap, enclaves habituales de la Wild Atlantic Way, una de las rutas costeras más impresionantes de Europa.En total, ocho episodios que no solo mezclan misterio y comedia, sino que consolidan a la isla como uno de los destinos cinematográficos más atractivos del momento.