Ruta por los pueblos más desconocidos de Asturias: perdidos en la naturaleza y una atmósfera mágica
Si eres un enamorado de los paisajes y pueblos de Asturias te proponemos una interesante ruta que te lleva por rincones y pueblitos situados en parajes imposibles y de los que posiblemente ni habrás oído hablar. Porque visitar Llanes, Cudillero o Bulnes siempre es un gustazo, pero esta vez queremos romper una lanza por los pueblos asturianos más olvidados y te garantizamos que te llevarás una grata sorpresa. Sin turistas, sin prisas y solo rodeados de naturaleza y silencio, durante esta escapada rozarás el paraíso.
Abándames, uno de los pueblos más bellos de Asturias
La mejor manera de descubrir un pedacito de la Asturias más rural es dejándonos llevar por carreteras y caminos semiolvidados con el único acompañamiento de la naturaleza salvaje. Comenzamos esta experiencia con una parada en esta curiosa aldea construida a lo largo del pico de una montaña y en medio de un escenario bucólico donde podrás entender lo que significa la magia del Principado.
Situado a las puertas de los picos de Europa y a media hora de Llanes, Abándames es la mejor muestra del típico pueblo que se resiste a desaparecer. Además, su forma y ubicación suman para que esté considerado uno de los pueblos más bellos de Asturias. Durante el paseo encontrarás casas de arquitectura tradicional con fachadas en las que perduran los escudos familiares. Y fuera del pueblo, junto al río de los Molinos, se alza un viejo puente de época medieval.
Alevia, el mejor mirador a los Picos de Europa
A 5 kilómetros de Abandames, por una carretera de curvas y paisajes impactantes, se llega a esta localidad que es el mejor balcón a los Picos de Europa. Entrarás en un entorno de silencio y tranquilidad donde, de nuevo, no hay mayor protagonista que la naturaleza.
Dentro del patrimonio arquitectónico destaca la Torre de Alevia, con vistas al espectacular Valle del río Deva. Está situada a la entrada del pueblo y fue construida en el siglo XX, costeada por los vecinos y los emigrados a Cuba. Otros edificios de interés son la iglesia de San Juan (del siglo XV) y las casas indianas, como la Quinta de Arriba o la Casona de Luis Bardeles que conviven junto a otras casonas, algunas ya echadas a perder, en una perfecta combinación entre pasado y presente.
Cuñaba, pura esencia rural
Dieciocho kilómetros por carretera separan Alevia de esta parroquia del concejo de Peñamellera Baja que se encuentra también entre montañas. Y si pensabas que tras visitar los anteriores destinos no habría otra aldea que te pudiese asombrar más, Cuñaba se convertirá en tu otro gran descubrimiento. Lo que te espera en este paraíso asturiano escondido son pintorescas casas de piedra con tejados rojos y otros tesoros arquitectónicos como la casa-palacio del Inquisidor Verdeja, del siglo XVI o el lavadero tradicional, que tampoco debes pasar por alto. Entre sus calles empedradas, que perduran al abrigo de espigados picos montañosos, podrás empaparte por unas horas de la auténtica identidad rural asturiana.
Tómate tu tiempo para saborear Asturias
Recorrer estas reconditas villas y disfrutar de los parajes montañosos colindantes, no será la única experiencia de este viaje. En cualquiera de los pueblos de nuestro recorrido, así como en las localidades cercanas de Peñamellera Baja o Panes, encontrarás mesones y sidrerías donde dar buena cuenta de una fabada tradicional o un contundente cachopo, los dos platos estrella de la cocina asturiana con los que podrás reponer fuerzas. Y una recomendación: aprovecha para degustar los quesos artesanos de la zona, entre nuestros favoritos están los que se elaboran en Peñamellera Baja. Los hay de cuatro variedades distintas.