Ruta por el Alentejo, el secreto de nuestros vecinos

Situado entre el Tajo, Extremadura y el Algarve, el Alentejo es la región más extensa de Portugal. Un lugar donde las llanuras y las sierras, repletas de enclaves históricos, contrastan con las costas atlánticas salvajes y poco urbanizadas. Para conocer esta tierra sorprendente, proponemos una ruta en coche de cinco días comenzado desde el norte de la región, pernoctando en los pueblos y ciudades más representativos y finalizando en la costa.

El encanto medieval de Marvão y Elvas

Situada en el punto más alto de la Sierra de São Mamede, la Villa de Marvão es un enclave amurallado que guardó la frontera entre el Reino de Portugal y la Corona de Castilla. Recorrer su Camino de Ronda, que en algunas partes del trayecto transita por la propia muralla, es un paseo perfecto para conocer la localidad.

El Castillo de Marvão domina toda la Villa y toda la región. Construido en el siglo XII y remodelado casi complemente en el siglo XVII, desde su Torre del Homenaje se contemplan la Sierra del Sao Mãmede y las explanadas del Alentejo y Extremadura, unas vistas impresionantes.

Dormir en alguno de los hostales de la villa será pasar una noche medieval llena de encanto y tranquilidad.

A una hora en coche, la siguiente parada es Elvas, ciudad con la mayor colección de fortificaciones con baluartes del mundo, formada por siete bastiones y dos fortalezas.

Al sur está el Fuerte de Santa Lucía, que comenzó su construcción en 1641. Gracias a su sistema de fosos, revellines y baluartes, soportó asedios históricos como la Batalla de las Líneas de Elvas en 1659, entre los ejércitos de España y Portugal.

Al norte, dominando la ciudad desde lo alto, está el Fuerte de Nuestra Señora de Gracia, una obra maestra de la ingeniería militar del siglo XVIII. Magníficamente conservado, nos recibe con su monumental puerta del Dragón. Su estructura cuadrangular tiene baluartes pentagonales en las esquinas que le dotan de la forma característica que le ha dado fama.

Évora, la ciudad museo

De nuevo a una hora de coche está Évora, la única ciudad portuguesa miembro de la Red de Ciudades más Antiguas de Europa y cuyo centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El símbolo de la ciudad es el Templo Romano de Évora, probablemente creado en honor al emperador César Augusto. Se construyó en el siglo I y fue modificado en los siglos II y III. Sus columnas y capiteles corintios están en muy buen estado.

Muy cerca está la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, un hermoso ejemplo de transición entre el romántico y el gótico. Pero el lugar más impactante de la ciudad es la Capilla de los Huesos, que fue edificada en el siglo XVII por frailes franciscanos para reflejar la transitoriedad y fragilidad de la vida humana. Sus paredes están ornamentadas con cerca de 5.000 calaveras, entre muchos otros huesos humanos.

La costa alentejana

La ruta acaba en la Costa del Alentejo, franja atlántica que alberga playas naturales de arena dorada y acantilados abruptos que se fusionan al sur con el Algarve. Desde Évora, en menos de dos horas llegamos a Porto Covo, ideal para pasar un par de noches.

Aquí podemos practicar buceo o windsurf y visitar la cercana Isla de Pessegueiro, enclave ocupado por los cartagineses en el siglo III. Y disfrutar de las playas que llegan hasta Vila Nova de Milfontes, ya cerca del Algarve, como broche final de nuestro viaje.