Qué ver, hacer y comer en la que dicen que es la mejor ciudad para vivir (para tomarle el pulso antes de mudarte)
Seguro que son muchos los destinos en los que has pensado eso de «yo me quedaba a vivir aquí», pero hay uno en el que esto no solo lo piensan muchas personas, también hay estudios que lo respaldan. Global Citizen Solutions, una firma de asesoría en planificación de residencia y ciudadanía, ha ordenado las ciudades teniendo en cuenta criterios tan variados como la facilidad de las gestiones, la seguridad, los precios o, incluso, la calidad del aire. Y ¿cuál es actualmente la que ocupa el primer puesto? ¡Lisboa!
La capital portuguesa se ha impuesto a otras grandes ciudades (en las que seguro que has pensado que podrías vivir) como Ámsterdam, Melbourne o Viena (que sabe lo que es estar arriba en otras ocasiones). Según la web del estudio, Lisboa ha ganado «gracias a su sólido desempeño constante en todos los indicadores, más que por su dominio en una sola categoría», aunque está claro que sus precios han tenido mucho que ver.
Primer acercamiento
Para saber si una ciudad es tan fácil de vivir como dicen, lo primero es caminarla. Y en Lisboa esto significa aceptar desde el principio que habrá cuestas, aunque la recompensa en forma de mirador hace que los esfuerzos se olviden rápido. Basta subir a Santa Luzia, Graça o Senhora do Monte para comprobarlo y también para apreciar la magia de la luz de esta ciudad. Tejados rojizos, fachadas de azulejos, el Tajo al fondo y esa mezcla entre decadencia atractiva y ciudad llena de vida que hace que Lisboa no parezca un decorado, aunque salga bien en todas las fotos.
El paseo puede seguir por sus barrios más famosos como Alfama, que enseña la Lisboa más antigua, con calles estrechas, ropa tendida y siempre un fado sonando desde algún rincón. Baixa y Chiado tienen más ritmo comercial con plazas elegantes y clásicas. Y, por último, aunque no menos apetecible, el Bairro Alto, que de día parece más tranquilo de lo que luego será por la noche.
Su gran icono
Si hay una postal que se repite al hablar de Lisboa esa es la Torre de Belém. Junto al Monasterio de los Jerónimos y la famosísima pastelería que prepara los pasteles de Belém originales, forman una de las zonas más visitadas y fotografiadas de la ciudad.
Desde allí se puede seguir hacia el MAAT, uno de los edificios contemporáneos más reconocibles de la ciudad, o acercarse al LX Factory, una antigua zona industrial reconvertida en espacio de tiendas, restaurantes, librerías y planes que nada tienen que ver con tranvías amarillos y azulejos.
A bocados
Otro de los grandes encantos de Lisboa es su gastronomía. El bacalao aparece de todas las formas posibles, las sardinas ganan protagonismo cuando llega la temporada, las conservas se han convertido casi en souvenir serio y una bifana bien hecha, que logra que la comida rápida deje de ser la mejor opción ya tengas prisa o poco presupuesto.
Y antes de ponerse a buscar piso, mejor empezar por un hotel (aunque sea para las primeras noches). Una de las últimas inauguraciones es Casa Teva Lisboa Boutique Hotel, en la Rua das Farinhas, muy cerca del Castillo de San Jorge. Tiene solo 14 habitaciones, una decoración cuidada y ese punto de refugio urbano que encaja muy bien con una ciudad que se disfruta callejeando, pero también descansando entre cuesta y cuesta.