Qué es la tarifa de seguridad del 11 de septiembre y por qué se cobra en los billetes de avión

El atentado del 11 de septiembre cambió la aviación comercial para siempre. Tras los ataques, aeropuertos y aerolíneas endurecieron los controles de seguridad, reforzaron las puertas de acceso a las cabinas de los pilotos y se restringieron los objetivos que se podían subir a bordo, entre otros cambios.

Además, en Estados Unidos, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA por sus siglas en inglés) implementó «tarifas de seguridad para ayudar a financiar el aumento del costo de la seguridad del sistema de transporte aéreo del país«, tal y como explican en la web del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

Un cargo más dentro del billete

La tarifa de seguridad para pasajeros, conocida comúnmente como tasa de seguridad del 11 de septiembre, la cobran las aerolíneas en el momento en el que los pasajeros reservan su billete de avión. De este modo, el cargo forma parte del desglose del precio final del pasaje, en el que también hay tasas aeroportuarias, tasas de navegación aérea, cargos de emisión y cargos por combustible y otros servicios adicionales como el equipaje, sumado a la tarifa base del vuelo.

Después de cobrarla, las compañías aéreas deben remitir esa tarifa de seguridad a la TSA. Actualmente, la tasa es de 5,60 dólares (alrededor de 4,80 euros) por cada trayecto de avión. Eso sí, hay que tener en cuenta que solo se aplica para los vuelos con origen en un aeropuerto de los Estados Unidos.

¿A qué se destina el dinero?

El pasado 2025, Estados Unidos recaudó 4.535.253.000 dólares (alrededor de 3.908.481.000 euros) con el cobro de la tasa de seguridad. El gobierno destina el dinero a los sueldos de los oficiales que revisan y controlan a los pasajeros y al equipaje, y al de los Air Marshals, encargados de proteger a los pasajeros y a la tripulación contra actos terroristas, secuestros o delitos graves. Asimismo, también se invierte en tecnologías de escaneo de equipaje y control de identidad en puntos de control.

Sin embargo, con el objetivo de reducir el déficit presupuestario federal, la mayor parte de la recaudación se desvía al Fondo General del Tesoro. De hecho, tal y como recoge la CNN, «la TSA solo puede utilizar directamente 250 millones de dólares para cubrir un número limitado de gastos de seguridad».