Parece de cuento de hadas, pero da terror: el castillo del Valle del Loira que es de los más encantados de Europa
Halloween no solo se celebra en Estados Unidos, y es que en este lado del Atlántico la noche más terrorífica del año también se festeja cada vez con más fuerza; de hecho, es una festividad de origen celta. Tanto en España como en otros puntos del continente, la madrugada del 31 de octubre se vive de manera intensa, sobre todo en determinados destinos que tienen una historia terrorífica detrás.
En España hay varios ejemplos de lugares embrujados que atraen a los amantes de lo paranormal, como los pueblos aragoneses de Trasmoz o Belchite y el Palacio de Linares en la ciudad de Madrid, pero uno de los enclaves más aterradores de todo el continente está en Francia, en concreto en uno de los parajes que más turistas recibe de todo el país galo (y que no es París): el bucólico Valle del Loira.
El Castillo de Brissac, el más alto y embrujado del Loira
Esta región gala es conocida por los majestuosos castillos renacentistas erigidos entre los siglos XV y XVI a orillas del río Loira, los cuales conforman una estampa que parece sacada de un cuento de hadas, pero alguna que otra fortaleza esconde una auténtica historia de terror debajo de ese aspecto idílico, y eso es precisamente lo que ocurre con el Castillo de Brissac, al que se le conoce con el sobrenombre de ‘el gigante del Valle del Loira’.
Este imponente castillo se ubica en la comuna de Brissac-Quincé y es el más alto de toda Francia con sus siete plantas, sus 200 habitaciones y sus imponentes torres, pero a pesar de su aspecto mayestático y de fantasía, la realidad es que tiene intrínseca una historia terrorífica que lo convierte en uno de los lugares con más actividad sobrenatural tanto de la zona como de toda Europa.
La historia de terror del castillo de Brissac
Según cuenta la leyenda, Charlotte de Valois, una hija ilegítima del rey Carlos VII, fue infiel a su marido de la alta sociedad gala con un cazador, y el noble, en un ataque de celos, asesinó a ambos a sangre fría, y desde entonces acecha los rincones de esta fortaleza con un vestido de color verde esmeralda que le ha hecho ganarse el apodo de ‘La Dama Verde’; su espíritu fantasmal se ha aparecido en muchas ocasiones en las mañanas y en las noches de tormenta, lamentándose.
Esta historia de terror que se remonta al siglo XV ha atraído a miles de aficionados de lo paranormal a uno de los castillos más impresionantes del Valle del Loira, y por ello no es de extrañar que muchos lo visiten en la noche más aterradora para intentar cazar una psicofonía o vislumbrar a la figura espectral que recorre los pasillos de esta espectacular fortaleza.