No todo son viñas y bodegas en la tierra del vino: una ruta por los castillos de La Rioja

Puede que no tenga la fama del Loira, pero La Rioja también se deja recorrer castillo a castillo. La diferencia es que aquí el viaje no habla tanto de lujo cortesano como de murallas, torreones y viejas fronteras vigilando pasos estratégicos. La Reconquista, los cambios de frontera entre Castilla, Navarra y otros reinos cristianos, junto al paso de rutas comerciales y del Camino de Santiago, convirtieron esta tierra en un lugar que necesitaba defenderse. Así fueron surgiendo castillos y torres fuertes que aún hoy dibujan sobre cerros y valles una de las rutas más sorprendentes de la comunidad.

De leyenda

La primera parada de esta ruta es Agoncillo, donde se encuentra el castillo de Aguas Mansas. Construido entre los siglos XIII y XIV, destaca por su planta rectangular y las torres que refuerzan cada una de sus esquinas. Antiguamente estaba rodeado por un foso y hoy, tras su restauración, alberga el Ayuntamiento del municipio.

A pocos kilómetros aparece otro de los castillos más conocidos de La Rioja: el de Clavijo. La fortaleza se alza sobre un cerro escarpado desde el que domina todo el territorio. Su origen se remonta a la época árabe y su larga muralla se adapta al relieve de la montaña dejando una postal inconfundible.

Este lugar está ligado además a una de las leyendas más famosas de la Reconquista: la batalla de Clavijo. Según la tradición, el apóstol Santiago apareció en el campo de batalla montado en un caballo blanco para ayudar a las tropas cristianas.

Mirando al Ebro

La ruta continúa hacia La Rioja Alta, donde varias fortalezas formaban parte de una línea defensiva que vigilaba el valle del Ebro. Desde el mirador de castillos de San Asensio se pueden contemplar las siluetas de fortificaciones como el castillo de Davalillo o la fortaleza de San Vicente de la Sonsierra, levantadas para proteger el territorio frente a posibles ataques procedentes de Navarra.

Joyas medievales

En esta misma zona aparecen algunos de los castillos mejor conservados de La Rioja. El de Sajazarra, del siglo XV, destaca por su imponente torre del homenaje y por las almenas que coronan sus murallas. Muy cerca se encuentra el castillo de Cuzcurrita de Río Tirón, que todavía está habitado y conserva una sólida torre defensiva.

Fin en La Rioja baja

La última parte del recorrido lleva hasta La Rioja Baja, donde el castillo de Cornago domina el paisaje desde lo alto de un cerro. La fortaleza, de planta rectangular y cuatro torres de diferente forma, estuvo vinculada durante siglos al linaje de los Luna y hoy se puede visitar tras su restauración.

Para terminar la ruta entre fortalezas, nada mejor que hacer honor a la tierra y sentarse a la mesa con un buen vino como protagonista para planificar la siguiente ruta por esta tierra tan rica en patrimonio y naturaleza.