Ni Bruselas ni Brujas: la ciudad infravalorada de Bélgica que pocos visitan pero que sorprende a todos
Las ciudades de Bélgica atraen a miles de turistas cada año: Bruselas, Brujas o Amberes se han convertido en destinos bastante frecuentados por los viajeros de España que quieren hacer una escapada urbana por Europa sin desembolsar mucho dinero, pero en el país belga hay otros muchos lugares que a menudo pasan por debajo del radar, como es el caso de la urbe de Cortrique.
Esta ciudad, ubicada en la zona oeste del territorio belga, es una de las más especiales de Flandes, y a pesar de que su historia se remonta a más de dos milenios atrás, en su casco histórico se mantiene una esencia medieval que copa todos y cada uno de los rincones de este destino tan infravalorado. Por ello, si se va a hacer un viaje de unos pocos días al país, es casi una obligación incluirlo en el itinerario.
Así es la fantástica ciudad de Cortrique
La ciudad de Cortrique tiene unos 81.000 habitantes y es la principal ciudad de la provincia de Flandes Occidental. Su espíritu universitario contrasta radicalmente con la gran cantidad de monumentos que hay en ella, y es que, aunque su origen se remonta al siglo I a.C., la realidad es que fue a partir de la Edad Media cuando comenzó a ser una urbe de notoria importancia en la región.
De dicha época se conservan aún tesoros como su beaterio, un conjunto de viviendas típico de la zona poblado por una comunidad autosuficiente de mujeres que se levantó allá por el siglo XIII. Tampoco hay que perderse las impresionantes Torres Broel, que antiguamente formaban parte de las murallas y que aún hoy en día se levantan imponentes junto al río Lys, en una estampa que puede recordar a los preciosos castillos del Loira.
Su iglesia más importante es la de Nuestra Señora, un magnífico templo gótico que en su interior alberga obras del mismísimo Van Dyck, aunque por toda la ciudad hay otras muchas igual de bonitas, como la de San Miguel, la de San Juan Bautista o la de San Antonio, así como numerosas capillas, aunque desde luego el edificio más sorprendente de Cotrique es su campanario, que está declarado Patrimonio de la Humanidad. Eso sí, para conocer de verdad todo lo que esconde esta maravillosa ciudad, no hay mejor plan que perderse por sus calles y sus plazas, que siguen conservando ese encanto de la Edad Media.
Además, es muy fácil y rápido llegar a Cortrique desde otros puntos de la geografía belga, ya que se encuentra a tan solo una hora en tren de Bruselas, mientras que desde Brujas se tarda apenas 45 minutos en llegar… incluso en apenas media hora se puede ir desde la ciudad de Lille, en Francia, a esta joya ‘oculta’ de Bélgica.