Más allá de Palermo y Catania: una ruta por los destinos más bonitos y desconocidos de Sicilia

Antes de que nos demos cuenta ya tenemos el verano encima, por lo que no podemos perder ni un minuto para empezar a soñar con propuestas interesantes y nuevos lugares que nos inspiren. Si para tu próxima escapada tienes previsto salir de España son muchas las razones que nos empujan a recomendarte Sicilia. En la isla más grande de Italia y del Mediterráneo podrás disfrutar de unos días muy especiales entre cultura y relax. El encanto decadente de Palermo, pero también pueblos como Cefalú y Erice, los volcanes activos y los numerosos templos griegos son solo algunas de sus atracciones imprescindibles. Y como verlo todo de un tirón es casi imposible, te proponemos un interesante itineario que te conducirá por rincones únicos y desconocidos que no siempre aparecen en las guías de viajes.

Marzamemi, un centro histórico con vistas al mar

Después de conocer Palermo y Catania, dos de los destinos más populares de Sicilia, le toca el turno a otros lugares menos conocidos, pero igualmente sorprendentes. Basta una semana para disfrutar del arte barroco, pueblos de costa y lugares únicos repletos de maravillas por descubrir. Uno de los que te recomendamos incluir en un itinerario por la isla es Marzamemi, un pequeño pueblo pesquero situado en el sureste que es famoso por su belleza y su ambiente bohemio. Sus estrechas calles con casas de piedra y su puerto repleto de encanto lo convierten en uno de los lugares más bellos de toda Sicilia.

Practicamente todo se encuentra en torno a su gran plaza (Piazza Regina Margherita), uno de los lugares icónicos de Sicilia, donde también encontrarás numerosos restaurantes con terraza para disfrutar de la mesa con productos del mar frescos y con el atún como protagonista.

En la plaza, junto a las antiguas casas de pescadores, se encuentran también dos iglesias dedicadas al santo de la localidad y patrón de los marineros: la iglesia nueva de San Francesco di Paola y la antigua iglesia de San Francisco di Paola, conocida también como Iglesia de la Tonnara (siglo XVIII). Ambas están cerca de la antigua almadraba. Y si te apetece sacar tiempo para disfrutar de la playa, la de la bahía de Spinaza también está a pocos metros de la plaza principal.

Noto, la joya del barroco siciliano

Tan solo tendrás que recorrer 20 kilómetros para adentrarte en la ciudad del barroco más importante de Sicilia con numerosos edificios (sobre todo iglesias, construidas en este estilo). Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Noto se alza sobre una meseta con preciosas vistas a un valle repleto de olivos y almendros. Los lugares más interesantes los encontrarás en su calle principal, Corso Vittorio Emanuele. Además de recorrer su casco histórico, con construcciones en piedra de tono rosado, no te pierdas la Catedral de San Nicolò, la iglesia de San Antonio Abad (la más antigua de la ciudad que se eleva sobre una escalinata) y alguno de sus impresionantes palacios, sobre todo el de Villadorata y el de Astuto.

El antiguo pueblo pesquero de Sciacca

Sus impresionantes vistas al mar, las termas, sus torres medievales y las numerosas iglesias, cada una más bella que la otra, convierten a Sciacca en una parada obligatoria en cualquier recorrido por Sicilia. Uno de los lugares más bellos es la Piazza Angelo Scandaliato, un balcón frente al mar que está en el casco antiguo y se convertirá en nuestro punto de partida para visitar lugares tan interesantes como el Duomo (Basílica de María Santísima del Socorro), el Castello Incantato, que aunque se llama así no es un castillo sino un jardín-museo al aire libre con más de 3000 esculturas de arte marginal, y por supuesto, el encantador puerto de Sciacca, el segundo más grande de Sicilia y desde donde podrás captar las mejores imágenes de la ciudad.

Un viaje en el tiempo a Caltabellotta

A solo unos minutos de Sciacca y en lo alto de un monte se encuentra este encantador pueblo medieval de calles estrechas y en pendiente que es una de las joyas más ocultas de Sicilia. Entre paisajes impresionantes y calles con interminables desniveles que requieren un ejercicio constante, la vida en transcurre en Caltabellotta con toda tranquilidad. Y puede que este sea el secreto de que sus habitantes sean conocidos en Italia por su longevidad. El mejor plan en este pueblo en el que apenas te cruzarás con turistas: pasear por sus calles, empaparte de su ambiente auténtico y subir hasta las ruinas de la fortaleza árabe normanda desde donde te esperan unas vistas realmente espectaculares.