Los dos lugares que debes visitar si viajas a Múnich: un castillo de fantasía y un palacio de ensueño

La ciudad de Múnich es la tercera más grande de Alemania y una de las más visitadas del país germano, pero también es la cuna futbolera de la nación gracias al incombustible FC Bayern Munich. El equipo de la urbe de Baviera se enfrenta al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions League 2025/2026, y son muchos los que aprovechan el partido para viajar desde España y explorar la capital bávara.

El estadio Allianz Arena ya acogió el año pasado la final de la máxima competición continental, y aunque la ciudad muniquesa esté repleta de maravillas que se deben visitar sí o sí, como la plaza Marienplatz y sus dos ayuntamientos o la Iglesia de San Pedro, cerca de la metrópoli hay otros dos increíbles tesoros que son ideales para hacer una excursión y que deben estar incluidos casi obligatoriamente en el itinerario del viaje.

El icónico Castillo de Neuschwanstein

A tan solo una hora y 40 minutos en coche del centro histórico de Múnich se erige el extraordinario Castillo de Neuschwanstein, uno de los fortines más de ensueño de toda Europa y probablemente el monumento más conocido del país germano con casi un millón y medio de visitantes al año. Con más de 150 años de historia, esta fortaleza de cuento de hadas se remonta a la época de Luis II de Baviera, apodado ‘el rey loco’ por sus fantasías, las cuales se pueden intuir en la arquitectura del complejo.

Erigido en lo alto de un imponente desfiladero de los Alpes Bávaros, este ejemplo de arquitectura romántica está conformado por varios edificios en los que hay más de 200 salas, destacando la del trono, y si a ello se le suma el extraordinario entorno natural que lo rodea, el resultado es un castillo de ensueño al que se puede ir tanto por libre como a través de una de las muchas excursiones que se ofertan desde la ciudad de Múnich. El precio de la entrada es de 21 euros para los adultos.

El Palacio de Linderhof

El año 2025, tanto el Castillo de Neuschwanstein como otras majestuosas construcciones entraron a formar parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO dentro de la categoría ‘Los palacios del rey Luis II de Baviera’. Una de ellas es el Castillo o Palacio de Linderhof, situado a una hora y cuarto de la ciudad de Múnich y a apenas 40 minutos de la emblemática fortaleza del romanticismo.

A pesar de ser el fortín más pequeño que construyó el monarca en la segunda mitad del siglo XIX, fue el único que consiguió ver terminado. Además de su bonita arquitectura, también se caracteriza por unos jardines cuidados con mimo que recuerdan a los de Versalles o a los del Palacio de Schönbrunn en Viena, así como por estar también enclavado en un paraje natural asombroso.