La villa medieval que National Geographic incluye entre los 100 pueblos más bonitos de España y apenas tiene turistas

En este tiempo que vivimos marcado por las prisas, el bullicio y las multitudes, los pequeños pueblos se alzan como protagonistas del nuevo turismo. Por eso queremos romper una lanza en favor de esos sitios olvidados por las guías, donde el valor de lo cotidiano se convierte en extraordinario. Y lo mejor: para disfrutar de algunos de estos tesoros tampoco que hay que irse muy lejos. A menos de dos horas de Madrid, Alarcón consigue que nos sumerjamos en su universo medieval a través de su imponente castillo, sus palacios, iglesias y calles. Pero además, descubrirás que el entorno natural que lo rodea es tan espectacular como el propio pueblo.

Un parada clave

La visión de Alarcón desde la carretera con las hoces, el pueblo amurallado y el castillo en primer plano es realmente impresionante. Así que antes de entrar en el pueblo, la parada en mirador se hace obligatoria para tomar unas fotos y disfrutar durante unos minutos de una de las imágenes más bellas de toda Castilla-La Mancha.

Las tres puertas que cruzan la muralla

Para acceder a Alarcón hay que atravesar sus tres puerta de piedra: la Puerta del Campo (o de Armas), con la torre del mismo nombre, la Puerta del Calabozo (o de En medio) y, por último, la Puerta del Bodegón, que se encuentra a los pies del castillo. Tras traspasar esta última será cuando comience la inmersión en esta villa conquense que te trasladará a la Edad Media a través de todos sus monumentos. Pero es desde la primera puerta (la del Campo) desde donde podrás captar la estampa más bella de la fortaleza de Alarcón, que actualmente funciona como Parador Nacional.

Qué ver en Alarcón

En Alarcón, los espacios naturales rivalizan en belleza con las sorpresas que esconde el interior de esta villa amurallada, como la Iglesia de Santa Trinidad, del siglo XIII, que cuenta con la particularidad de tener un pasadizo arqueado en una calle llamado el ‘Arco de la Villa’. Es la más antigua de las cuatro iglesias que actualmente siguen en pie.

Deambulando por sus calles empedradas llegamos al centro neurálgico del pueblo: la Plaza del Infante Don Juan Manuel, sencilla y de ambiente tranquilo, es donde se encuentra el Ayuntamiento (Palacio del Concejo, de estilo renacentista y porticado). Además, aquí podrás hacer un alto para visitar el Centro de Arte Pintura Mural de Jesús Mateo, otro de los atractivos más destacados de Alarcón. Para disfrutar de este sorprendente espacio de arte, hay que entrar en el interior de la antigua iglesia de San Juan Bautista, que está desacralizada y ya no se dedica al culto.

El Castillo del Marqués de Villena

Y aunque lo has visto al llegar y al traspasar las puertas defensivas que dan acceso al pueblo, no puedes irte de Alarcón sin visitar su castillo y principal monumento. Aunque actualmente alberga el Parador Nacional, se puede acceder libremente a su patio interior. Situado en el Pico de los Hidalgos e integrado totalmente en el paisaje, gracias a su posición privilegiada permite disfrutar de unas preciosas vistas del meandro del río Júcar. Fue construido sobre una antigua fortaleza musulmana (en el siglo XII) y posteriormente se fueron añadiendo modificaciones como la torre del Homenaje (de los siglos XV y XVI).