La ‘Segovia portuguesa’: así es el espectacular acueducto que atraviesa uno de los pueblos más bonitos de Portugal
La región del Alentejo es una de las zonas más apasionantes para hacer una escapada cerca de España sin tener que recorrer miles de kilómetros. Esta zona de Portugal, colindando con la frontera hispanolusa, esconde extraordinarios tesoros naturales dignos de visita y pequeños pueblos encantadores que son auténticos paraísos de turismo rural, y quizá el ejemplo más claro de ello sea la preciosa localidad de Elvas, una de las más cercanas al territorio español.
Conocida por sus espectaculares baluartes y sus joyas arquitectónicas, este bonito pueblo portugués está en todas las guías turísticas del país, pero a menudo hay quienes no se acercan a todas las maravillas que hay en esta apasionante localidad. Uno de los grandes tesoros elvenses es su magnífico acueducto medieval que se erige sobre casi todo el casco urbano del municipio y que lleva más de medio milenio en pie, creando una estampa increíble que muchos comparan con otra ciudad española.
El acueducto medieval de Elvas
El impresionante acueducto de Amoreira está ubicado en la freguesía de São Brás e São Lourenço, a escasa distancia del principal núcleo municipal. Fue erigido en el año 1622, y une la localidad con el propio pueblo de Elvas a través de sus ocho kilómetros de longitud que cuentan con hasta 843 conjuntos de arcos superpuestos que ese erigen más de 31 metros sobre el suelo, lo que le convierte en el más grande de toda la Península Ibérica, superando incluso al acueducto de Segovia.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, dentro de la categoría ‘Guarnición fronteriza y fortificaciones de la ciudad de Elvas’, este sublime acueducto de casi medio milenio historia se erigió para sustituir al antiguo pozo que abastecía a la población, que se había quedado insuficiente. A pesar de que su construcción sufrió severos retrasos y problemas, finalmente en el siglo XVII se completó, y desde hace más de 400 años se ha convertido en un símbolo de este pueblo luso.
Parte del acueducto de Amoreira se encuentra bajo tierra, mientras que lo que se puede observar en la superficie es una brutal obra de ingeniería en la que cada galería está formada por cuatro arcos y reforzada por varios pilares de forma semicircular. Se trata de uno de los monumentos más apasionantes del Alentejo, una de las regiones más alucinantes de todo Portugal, por lo que es casi de visita obligada.
Además, al estar a escasos kilómetros de la frontera con España, Elvas es sin duda un destino perfecto para hacer una excursión de turismo rural o una escapada de fin de semana, ya que además de ser muy tranquila, oculta auténticas joyas medievales como este acueducto que han hecho que el pueblo se gane el sobrenombre de ‘La Segovia portuguesa’.