La ruta para adentrarte en la naturaleza como lo hacía Félix Rodríguez de la Fuente: un impresionante entorno natural
Félix Rodríguez de la Fuente es una de las figuras más importantes de la historia reciente de España, y es que el naturalista burgalés redescubrió a los espectadores en la década de los 60 y los 70 las maravillas naturales del país gracias a El hombre y la Tierra. Una de las joyas que encandiló al presentador fue el impresionante Barranco del Río, un enclave de otro planeta ubicado en el norte de la provincia de Guadalajara y uno de los mayores tesoros de toda Castilla-La Mancha.
Este espectacular parque natural de más de 8.300 hectáreas es perfecto para olvidarse del estrés y conectar con la naturaleza, y además se encuentra a escasa distancia de un pequeño pueblo que cuenta con apenas un puñado de vecinos viviendo en él y que es todo un oasis de paz. Realizando una increíble ruta de senderismo, que atraviesa ríos, cascadas y miradores, se puede comprender el porqué este lugar enamoró completamente al divulgador, que no paró de adentrarse en él.
La Ruta del Barranco del Río en Guadalajara
En el parque natural del Barranco del río Dulce se ubican varias villas (entre ellos, Sigüenza), pero el punto de partida de esta fantástica ruta circular de senderismo es el pueblo de Pelegrina, de apenas una quincena de habitantes y en el que se encuentra un mirador impactante que sirve de inicio para este extraordinario itinerario. Eso sí, antes se puede visitar el castillo de la localidad, que data del siglo XII y que tiene una historia apasionante marcada por las contiendas bélicas.
Nada más arrancar la ruta se inicia un descenso hacia las profundidades del barranco por una pista de tierra rodeada de una vasta vegetación, teletransportando a los senderistas a otro mundo, y siempre con el río Dulce como acompañante. Al poco de iniciar el camino, los aventureros se topan con una casa que fue utilizada en las grabaciones de El hombre y la Tierra, y después de seguir serpenteando por el entorno, se llega a un austero puente que atraviesa el cauce.
Justo después de cruzar la pasarela se abre un camino en el lado izquierdo que lleva hasta la gran joya de la corona, la Cascada del Gollorio, que se oculta entre las imponentes paredes rocosas. No obstante, la subida hasta este tesoro natural es de suma dificultad, con tramos en los que se debe ir agarrado a una cadena por un camino de apenas medio metro de ancho y con una caída descomunal a un lado, por lo que no es recomendable para quienes no tengan experiencia.
Por último, solo queda enfilar el camino de vuelta por la otra orilla del río hasta Pelegrina, aunque poco antes de llegar a la localidad, es conveniente desviarse unos minutos para llegar a otro mirador que sirve de homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente y desde el que se tienen unas panorámicas excelsas del Barranco del río Dulce. El itinerario se tarda en completar unas tres horas y consta de algo más de siete kilómetros.