La ruta de senderismo por el llamado ‘Olimpo Celta’ entre esculturas rocosas e impresionantes vistas

La historia de Galicia es sumamente apasionante, y eso no solo se puede comprobar en sus preciosos pueblos repartidos por toda la región, sino también en sus enclaves naturales. Una prueba fehaciente de ello es el Monte Pindo, un macizo rocoso que se erige a orillas de la Costa da Morte y que no solo es uno de los lugares más impresionantes de la provincia de A Coruña, sino también un paraíso para los amantes del trekking.

Es posible subir a la cima de este montículo de 627 metros de altura a través de una asombrosa ruta de senderismo que atrae a centenares de apasionados de la naturaleza que viajan hasta el municipio de Carnota para recorrerla. A lo largo de todo el sendero, los aventureros pasarán por formaciones geológicas de lo más sublime, a la par que tienen unas vistas panorámicas que se quedan grabadas en la retina, por lo que es una opción ideal para pasar una mañana en la naturaleza más impactante.

La ruta por el Monte Pindo en A Coruña

La ruta hasta la cima del Monte Pindo consta de unos siete kilómetros y tiene su punto de origen en la cercana aldea de O Fieiro, en concreto en el área recreativa. El camino está perfectamente señalizado y el ascenso a lo más alto del cerro no entraña demasiada dificultad, por lo que también es ideal para aquellos que no tienen tanta experiencia completando senderos tan extraordinarios como este.

A lo largo de la subida, los senderistas podrán contemplar a apenas un palmo de sus ojos increíbles ‘esculturas’ rocosas graníticas que añaden aún más espectacularidad a la ruta, ya que algunas son antropomórficas. Asimismo, durante todo el recorrido se podrá disfrutar de unas vistas únicas de la Costa da Morte, con las aguas del océano como telón de fondo y con la escarpada orografía de esta parte del litoral de Galicia como gran protagonista, lo que crea una estampa imborrable.

El descenso se realiza por el mismo camino, aunque en los aledaños del monte se ocultan tesoros tan impresionantes como la cascada del Ézaro, un imponente salto de agua de 40 metros de altura ubicado a los pies del monte, así como las ruinas del castillo de San Xurxo, erigido en el siglo X con el objetivo de proteger a la población de los ataques de piratas.

Todas estas joyas naturales y arquitectónicas añaden misticismo a este magnífico enclave de A Coruña que los celtas y otros pueblos prerromanos consideraban su ‘monte Olimpo’, un lugar de suma importancia espiritual hace milenios y que hoy en día sigue siendo una de las mayores maravillas de toda la Costa da Morte.