La ruta de senderismo perfecta para disfrutar de la belleza del entorno del Valle del Baztán

El valle de Baztán es uno de esos lugares que hace tiempo dejaron de ser un secreto y se convirtieron en uno de los rincones más buscados de Navarra. Sus cuidados pueblos, sus caseríos, sus montes siempre verdes y esa atmósfera que tanto ha inspirado a la literatura y el cine y que hoy lo hace a sus visitantes son solo parte de su encanto. Pero su belleza no se acaba en los límites del valle, ya que todo lo que le rodea es igual de espectacular por lo que abrir horizonte y perderse más allá es muy recomendable.

Muy cerca, en el entorno del Señorío de Bertiz, destaca uno de los senderos más bonitos y apetecibles en esta época: Iturburua, una ruta corta y muy agradecida para adentrarse en bosques, saltar arroyos y perderse por caminos que parecen sacados de una postal.

Un paseo

Con unos 6 kilómetros de recorrido, apenas 180 metros de desnivel y una duración aproximada de dos horas, es una opción muy asequible para casi cualquier perfil. No hace falta estar especialmente en forma, lo que la convierte en un plan perfecto para una escapada tranquila en plena naturaleza.

El recorrido discurre en buena parte bajo la sombra del bosque, entre hayas, robles y otros árboles propios del paisaje atlántico. A lo largo del camino aparecen pequeños arroyos, zonas húmedas y tramos en los que el sonido del agua acompaña la caminata, reforzando esa sensación de calma que define toda la zona y que invita a parar y alargar la experiencia todo lo que se pueda. Y es que, el nombre de la ruta, Iturburua, significa manantial en euskera, en honor a la fuente natural que surge en el trayecto. La ruta está bien señalizada y permite avanzar sin complicaciones, por lo que no hay excusas para elegir un buen calzado y ponerse a caminar.

De comienzo a fin

El itinerario comienza en el Parque Natural de Bertiz, junto a la Oficina de Turismo Rural y el Área de Acogida. Durante el recorrido son muchas las especies naturales que se pueden apreciar, pero hay un dato que llama mucho la atención: el parque alberga una de las mayores concentraciones de pájaros carpinteros de la Península Ibérica, con siete especies diferentes habitando en sus frondosos bosques.

La parte más lejana es una de las grandes joyas de la zona: la cascada del Suspiro, un pequeño salto de agua que aporta un toque muy especial al final de la caminata y es, sin duda, el mejor rincón para hacerse la foto de familia con la que recordar este día tan especial.