La preciosa ciudad de Croacia que pasa desapercibida por las turísticas Dubrovnik y Split
Croacia se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos turísticos de los últimos años y razones no le faltan. El país cuenta con tantos lugares interesantes que se hace difícil elegir por donde empezar. Ciudades milenarias, playas de aguas turquesas, reservas naturales y lagos. Y si te apartas de los lugares más masificados, además podrás encontrar precios bastante más moderados que en otros destinos europeos, incluido España. Así que si estás pensando en la tierra de las mil islas para tus próximas vacaciones, dedícale el tiempo justo a las turísticas Dubrovnik y Split porque entre los tesoros que aún se mantienen ocultos tenemos una joya que no debes pasar por alto: Šibenik.
Pocos turistas y muchas joyas patrimoniales
Šibenik es una de esas tranquilas ciudades que enamoran a primera vista. Sus callejones empedrados y empinadas escaleras albergan rincones tan inesperados como inolvidables. Lo mejor es dejarse llevar por la intuición adentrándose en las calles con suelos de mármol que conducen hasta antiguas iglesias como la de Santa Bárbara, una preciosa joya medieval que es imposible que pase desapercibida. Actualmente acoge un museo de escultura y pintura.
La Plaza más bella de Šibenik
Otro lugar de interés es la Plaza de la República de Croacia donde se encuentra el antiguo Ayuntamiento, un imponente edificio renacentista que fue construido entre 1533 y 1546 y que destaca por su fachada con arcos, columnas, portales y grandes ventanales. La planta baja de esta joya arquitectónica del Alto Renacimiento está ocupada por un restaurante con terraza. Será el mejor lugar para hacer una parada y disfrutar de la gastronomía local con vistas impresionantes a la Catedral de Santiago. Y si alzas la mirada, encontrarás también palacios barrocos venecianos que hacen de la Plaza de la República uno de los espacios más bellos de la localidad.
La Catedral frente al mar
La Catedral de Santiago es uno de los diez lugares de Croacia que están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta joya arquitectónica dálmata, que fusiona los estilos góticos y renacentistas, fue construida entre los siglos XV y XVI y seguro que la reconocerás por haberla visto en la serie Juego de Tronos. Cuenta con detalles tan fascinantes en su fachada como el rosetón gótico y 71 rostros que representan a los habitantes de Šibenik en el siglo XV. Otro de los elementos más reconocibles es su cúpula de piedra visible desde numerosos puntos de la ciudad.
Un relajante paseo por los jardines medievales
Te recomendamos acercarte a los Jardines Medievales del Monasterio de San Lorenzo que son accesibles al público desde 2007, tras permanecer abandonados durante casi cien años. La entrada a este precioso rincón donde paseaban los monjes es gratuita.
Un rico patrimonio de iglesias y fortalezas
Hay dos cosas que no echarás en falta en Šibenik. Una son las iglesias (las encontrarás durante todo el recorrido) y la otra son las fortalezas. De las primeras tenemos que destacar la Iglesia de todos los Santos (con unas preciosas vistas hacia la catedral), la de la Asunción de María (siglo XVIII), y la del Santo Espíritu, que está situada en una plaza con mucho encanto.
Y en cuanto a las fortalezas, si te gustan las estructuras defensivas, tienes donde elegir: la de Barón, la de San Juan (construida en 1646 por los lugareños para protegerse de los turcos) y la de San Nicolás, que está situada en una pequeña isla a la entrada del canal de San Antonio y se accede solo por barco. Pero la más importante es la de San Miguel, que se alza en todo lo alto de una colina y actualmente se utiliza como sala de conciertos al aire libre. No deberías perdertela porque desde sus murallas vas a poder captar la mejor panorámica de la ciudad con el Mar Adriático de fondo.
El paseo marítimo de Šibenik
Y al caer la tarde, el punto de encuentro está en el paseo marítimo de la ciudad, donde además de ver la puesta de sol, se puede disfrutar de una agradable cena en alguna de las numerosas terrazas y restaurantes. Entre las especialidades dálmatas están el ćevapcıći (salchichas especiadas de ternera y cordero) o el brodet, un guiso de pescado similar a nuestra paella.