La impresionante iglesia esculpida en la roca en un pueblo de solo 17 vecinos en Cantabria
La región de Cantabria es un destino fascinante que deja absolutamente maravillados a todos los que la visitan. Esta parte del norte de España es conocida no solo por sus apasionantes playas a orillas del Cantábrico, sino también por sus pequeños pueblecitos costeros y de interior que añaden aún más encanto (si cabe) a esta comunidad autónoma, aunque también esconde secretos fascinantes.
Una de las grandes joyas ocultas cántabras se encuentra precisamente en una de esas diminutas localidades que están un tanto alejadas del mar; en concreto, se ubica al sur de la región, en la frontera con Castilla y León: se trata de la localidad de Arroyuelos, una pequeña villa perteneciente al municipio de Valderredible que puede presumir de tener uno de los tesoros más impresionantes de toda España.
La ermita rupestre de Arroyuelos está oculta en la roca
A tan solo 300 metros del casco urbano de Arroyuelos se oculta la espectacular ermita rupestre de San Acisclo y Santa Vitoria, uno de los ejemplos de arquitectura religiosa más especiales del país. Este santuario se encuentra enclavado en la roca de un peñón de arenisca y su origen se remonta al siglo VII, en la época visigoda, aunque también tiene numerosos elementos mozárabes que datan del siglo X.
Su magnífico estado de conservación la convierte en una de las iglesias rupestres más importantes de España y tiene una planta cuadrangular un tanto irregular. Consta de dos plantas a las que se accede a través de una puerta escondida en la propia roca, y en la primera se puede ver una cabecera rematada en arco de herradura, mientras que el piso superior tiene unas tribunas abiertas al resto del templo, y además cuenta con la única ventana de toda la ermita.
La ermita rupestre de San Acisclo y Santa Vitoria es difícil de ver a simple vista, ya que no solo está perfectamente mimetizada con la roca en la que está excavada, sino que además está rodeada de un pintoresco entorno natural repleto de vegetación, lo que no hace más que acentuar el carácter peculiar de este templo cántabro que no muchos conocen, pero que sin duda asombra a cualquiera que tiene la suerte de dar con él.
Para llegar a él, tan solo hay que dar una pequeña caminata de cinco minutos desde el centro del pequeño casco urbano de Arroyuelos, donde también se puede visitar una bonita iglesia barroca del siglo XVII. Además, por su ubicación, el pueblo se encuentra más cerca de la ciudad de Burgos que de Santander, la capital cántabra.