La idílica isla a dos horas de España que ha limitado las visitas guiadas: «Tiene un efecto desagradable»

En Italia no solo hay ciudades increíbles, como ejemplifican a la perfección Roma, Florencia o Nápoles, sino que sus maravillosos enclaves costeros también son destinos turísticos apasionantes, como prueban la archiconocida Costa Amalfitana o la región de Cinque Terre. Otro de esos lugares bañados por el Tirreno (y que está muy cerca Positano y Amalfi) es la extraordinaria isla de Capri.

Este tesoro insular es tan asombroso que recibe unos 50.000 visitantes al día durante los meses de verano, lo que supera en más de tres veces la población local (unos 15.000 habitantes), por lo que las autoridades locales han optado por tomar medidas drásticas no solo para reducir ese groso turístico, sino para que los afortunados que consigan poner un pie en esta pintoresca isla tengan una experiencia apacible.

Las restricciones a los tours guiados en Capri

A principios de este año, las autoridades insulares anunciaron que habían implementado una serie de medidas de cara a la temporada estival, como por ejemplo que los grupos turísticos que lleguen a Capri no podían ser de más de 40 personas, y si se supera la veintena de viajeros, los guías turísticos que los acompañen no podrán usar altavoces, por lo que tendrán que escucharle a través de auriculares; además, no podrán usar paraguas o elementos llamativos similares para identificarse.

Con esta medida, el alcalde Paolo Falco pretende preservar el bienestar de los residentes, que tienen que soportar hordas de turistas todos los veranos (algunos de ellos incluso bastante acaudalados), ya que también oblgará a los grupos a no comprometer la comodidad ni la seguridad de los locales, aunque no por ello han dejado de lado a los viajeros: ahora ha anunciado otra peculiar prohibición para mejorar su experiencia.

Adiós a los captadores en Capri

El consistorio de Capri ha confirmado que a partir de ahora, todos los captadores que están fuera de los restaurantes y los barcos de excursión tendrán prohibido intentar atraer clientes a sus negocios, ya que «perjudical» para la percepción de la isla, según afirmó Paolo Falco, quien sentenció que esta insistencia tiene «un efecto desagradable».

De esta manera, los operadores comerciales y las agencias turísticas tienen terminantemente prohibido intentar obtener clientes de esta forma tan intrusiva e insistente en la vía pública, ya que se debe hacer con «la gracia y elegancia propia de Capri», según el alcalde. Quienes infrinjan esta nueva norma destinada a garantizar la paz de los viajeros, se podrían enfrentar a una multa de 500 euros.