La Grecia más desconocida: la ciudad donde murió Lord Byron y una isla llamada ‘la Pequeña Venecia’

Elegir un solo destino de Grecia para visitar no es tarea fácil. Tanto en la península como en sus paradisíacas islas encontramos numerosos tesoros que bien merecen ser disfrutados al menos una vez en la vida. Si estás planeando un viaje fuera de España con rumbo al país heleno y te apetece una perfecta combinación de historia y naturaleza, te recomendamos incluir en tu itinerario Mesolongi, la ciudad que durante un tiempo fue el hogar del poeta romántico Lord Byron. Integrada en un ecosistema único y rodeada de lagunas y marismas, cuenta también con una pequeña sorpresa: el pueblo pesquero de Aitoliko, situado en una isla en medio de esta idílica laguna.

Epicentro de la independencia griega

Si por algo se distinguen las ciudades de Grecia es por su fascinante historia. Y la de Mesolongi también está repleta de héroes y revolucionarios, uno de los más famosos es el poeta británico Lord Byron quien participó activamente en la independencia de Grecia frente a los otomanos y terminó muriendo en esta ciudad por una enfermedad. Su estatua la podrás ver en el Jardín de los Héroes, una de las visitas que te recomendamos no perderte. Se encuentra a la entrada de la ciudad, junto a la Puerta de la Salida y las murallas.

Una ciudad rodeada de lagunas

A pesar del papel relevante que tuvo Mesolongi durante la revolución de 1821, el gran atractivo de este destino apunta sobre todo a su paisaje natural. Su famosa laguna (considerada uno de los humedales más importantes de Europa) y las casas de madera que se alzan sobre pilotes sobre el agua es un reclamo para los visitantes.

Y a este magnífico escenario hay que añadirle las salinas, las más grandes de Grecia, que ofrecen una imagen única de colinas blancas. Puedes completar la experiencia visitando el Museo de la Sal para conocer más sobre este preciado producto, además de observar una colección de 1.500 saleros que va desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Además de visitar museos y pasear por sus tranquilas calles, descubrirás que la verdadera magia de la ciudad no está en sus monumentos y patrimonio, sino en sus increíbles paisajes, como podrás comprobar una vez más ante la capilla de Panagia Finikia. Con el azul de la laguna como telón de fondo e integrada magníficamente en el idílico entorno, este pequeño templo es otro de los lugares que te recomendamos no perderte. Fue construida en 1804 y la verás en la carretera que lleva a Aitoliko.

Aitoliko, la pequeña y tranquila Venecia griega

Descubrirás que este viaje da para mucho. Tan solo tendrás que recorrer unos 10 kilómetros para adentrarte en Aitoliko, un precioso pueblo pesquero que te permitirá seguir disfrutando de la Grecia más relajada. Construido sobre una pequeña isla dentro de su propia laguna y unido a tierra por un par de puentes de piedra, se le conoce como la Pequeña Venecia por sus casas construidas sobre el agua, sobre todo las de la zona norte. No te pierdas la iglesia de la Virgen María, donde se encuentra un icono atribuido al apóstol Lucas. Otro de los lugares de interés es el Museo del Folklore, situado en un antiguo molino de aceitunas.

Y después de pasear y recorrer las tranquilas calles de Aitoliko, que por cierto es uno de los lugares más imstagrameables de Grecia, hay algo que no te puedes perder: entrar en una taberna típica para probar el avgotaraho (o bottarga), un producto gourmet elaborado a partir de huevas de pescado (mújol), saladas y secadas al sol. Se sirve como aperitivo, rallado sobre pastas y ensaladas, y está considerado todo un manjar.