La ciudad europea ‘low cost’ que se ha convertido en la favorita de los españoles para viajar este verano: historia, arquitectura y playas doradas

Aunque a veces parezca inviable, viajar sin gastar una fortuna es posible. Con el precio de los vuelos, los alojamientos y la restauración al alza, los turistas buscan destinos que permitan disfrutar de unos días de descanso sin disparar el presupuesto. En este contexto, una ciudad europea se ha consolidado como la opción low cost favorita entre los españoles para viajar este verano, según las opiniones de los usuarios recogidas por Billionhands.

Hablamos de Varna, en Bulgaria, conocida como la «capital del mar». La urbe combina vuelos asequibles, precios en destino económicos y una amplia oferta cultural y de ocio; además, ofrece playas, vida nocturna, clima agradable y una rica historia. Desde España, concretamente desde Madrid y Barcelona, encontraremos vuelos directos a este destino barato, diferente y repleto de atractivos

Una joya histórica a orillas del Mar Negro

Situada en el noreste de Bulgaria, a orillas del Mar Negro, Varna es la tercera ciudad más grande del país. La urbe fue fundada en el siglo VI a. C. con el nombre de Odessos por emigrantes de Mileto, una antigua ciudad griega en la actual Turquía. Pronto se convirtió en un importante puerto y centro económico, comercial y cultural. No fue hasta el año 1201 cuando se integró a Bulgaria.

En la actualidad, se presenta como un destino moderno y con una rica oferta cultural. Podemos adentrarnos en su larga historia a través de las colecciones de su Museo Arqueológico, donde destacan los hallazgos de la necrópolis calcolítica de Varna, el tesoro de oro más antiguo del mundo descubierto hasta la fecha, que data de hace seis mil años. Tampoco podemos perdernos el Museo Marítimo y el Museo Etnográfico.

Qué ver en Varna

La ciudad de Varna alberga auténticas joyas arquitectónicas, como la Catedral de la Dormición; la iglesia de San Atanasio, construida en el siglo XVIII, que conserva iconos pintados durante el Renacimiento, y las Termas Romanas, las más grandes de toda la península balcánica. Quienes quieran seguir explorando el patrimonio de la zona pueden acercarse a uno de los pocos monasterios rupestres de Bulgaria: el Monasterio de Aladzha, a solo 14 km de distancia.

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de las largas playas que se extienden por el litoral urbano y las áreas de alrededor. Estas destacan por sus arenas doradas, sus aguas tranquilas y su gran oferta de instalaciones turísticas. La playa de Varna es la más accesible y cuenta con numerosos restaurantes a pie de arena; se suman otros enclaves como Golden Sands o las playas San Constantino y Santa Elena, y Asparuhovo.