La ciudad castellana que inspiró a nuestros poetas: pequeña, tradicional y fresquita para el verano

Para escapar de los lugares de siempre, de los que suelen rozar la saturación, no hay que irse muy lejos. A tiro de piedra de Madrid se encuentra una ciudad sobrada de encanto y con mucho que ofrecer, a pesar de no estar entre las más visitadas. Hablamos de Soria, una localidad de ambiente reposado y un tamaño más pequeño que algunos pueblos de España, pero con mucho patrimonio e historia a sus espaldas. Muy fácil de recorrer a pie, es el destino ideal sobre todo para los calurosos meses de verano, con la excusa de ir en busca del fresquito.

Soria, una ciudad con aire literarios

Para conocer esta ciudad que ha provocado la admiración de poetas y cantantes lo mejor es comenzar por su Plaza Mayor, que con sus grandes pórticos y soportales alberga algunos de los monumentos más destacados como la Iglesia Mayor donde se casó Machado, el Palacio de la Audiencia y el Ayuntamiento. Y aunque esta plaza de estilo castellano es la más importante, durante el recorrido por Soria también irás encontrando otras placitas con mucho encanto, como la de San Esteban, la de Rosel y San Blas y la de Herradores, esta última es un lugar perfecto para hacer una parada en alguno de sus bares y restaurantes.

El paseo por el casco antiguo también está salpicado de palacios que con sus elegantes fachadas suman al patrimonio arquitectónico de la ciudad. Entre los más destacados: el Palacio de los Ríos y Salcedo, del siglo XVI y estilo renacentista, (actualmente es la sede del Archivo histórico de la ciudad), el del Vizconde de Eza y el Palacio de los Condes de Gómara (siglo XVI).

Románico soriano

No se puede pasar por Soria sin descubrir las muestras que atesora de legado románico, como la Iglesia de Santo Domingo, de finales del siglo XII. De ella hay que destacar su rosetón y su impresionante fachada conocida como la Biblia de Piedra, por reflejar parte de la historia sagrada.

Otro ejemplo del románico castellano lo encontrarás en la pequeña iglesia de San Juan de Rabanera (siglo XII), con una bonita portada que curiosamente pertenecía a la iglesia soriana de San Nicolás y en 1908 se trasladó a este templo.

Y por supuesto, dentro del patrimonio eclesiástico, no podemos pasar por alto la Concatedral de San Pedro de grandes dimensiones y con un magnífico claustro del siglo XII. Entrar a la catedral es gratis, pero para visitar el claustro hay que pagar.

El Monasterio de San Juan de Duero

En la margen izquierda del río Duero, junto al Puente de Piedra y a los pies del monte de las Ánimas se encuentra este monasterio (siglo XII) que te recomendamos no perderte. Cuenta con una sencilla iglesia, pero en su interior alberga los restos de un maravilloso claustro en el que se pueden observar distintos estilos que van desde el románico a influencias árabes y bizantinas.

La ermita de San Saturio

También fuera de la ciudad hay otra visita que no debes perderte porque es uno de los lugares más bellos y más emblemáticos de Soria. Esta ermita, que está dedicada al patrón de la ciudad, fue construida en el siglo XVIII sobre una gruta y se encuentra encajonada en la roca frente al Duero.

Qué comer en Soria

Otra de las cosas que animan a viajar a Soria es su gastronomía, que al igual que la ciudad se caracteriza por su tradición castellana y sencillez. Y si el torrezno con su corteza crujiente es uno de sus platos más típicos (los encontrarás en las vitrinas de todos los bares y restaurantes), seguro que tampoco faltarán en tu mesa propuestas tan deliciosas como las migas al pastor, la caldereta, las setas o la trufa negra, un diamante culinario de la zona.