La alternativa sin masificaciones a Adeje: un tranquilo pueblo al sur de Tenerife

Las Islas Canarias es una de las regiones más turísticas de España, como demuestran los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). A la comunidad autónoma insular solo la supera Cataluña y está empatada con las Islas Baleares en lo que a turismo extranjero se refiere, por lo que es habitual que haya enclaves canarios muy masificados durante los meses de verano, sobre todo en la costa sur de la isla de Tenerife.

Costa Adeje es sin duda el destino turístico por antonomasia del litoral meridional tinerfeño, pero si lo que se busca es huir de las grandes aglomeraciones que se forman en el municipio pero sin renunciar a pasar varios días en el sur de Tenerife, hay una alternativa perfecta que es mucho más tranquila y que también reúne las cualidades que tanto atraen a los viajeros a la zona: se trata del pequeño pueblo de El Médano.

El Médano, el secreto mejor guardado del sur de Tenerife

La localidad de El Médano cuenta con unos 9.500 habitantes y pertenece administrativamente al municipio de Granadilla de Abona, y aunque en los últimos años ha ganado notoriedad en el sector turístico de la isla, sigue siendo bastante desconocido para muchos viajeros que vuelan hasta la isla de Tenerife en los meses de la temporada estival, por lo que es ideal para evitar las tan temidas masificaciones de verano.

Conformado por varios núcleos de formación, mantiene una alucinante esencia pesquera (de hecho a sus vecinos se les llama barqueros) que acentúa esa sensación de tranquilidad, sobre todo en el entorno de su puerto. Además, cuenta con una gigantesca playa de dos kilómetros de longitud ideal para relajarse a orillas del Atlántico y para practicar algunos deportes acuáticos como el windsurf, ya que los vientos que soplan en el litoral de este bonito pueblo.

Las maravillas de El Médano: la reserva de Montaña Roja

La joya de la corona de El Médano es sin duda la reserva natural especial de Montaña Roja, un imponente entorno protegido de unas 166 hectáreas que cuenta con un volcán que tiene una caldera de un kilómetro de diámetro, así como playas de arena (o médanos, de ahí el nombre de la localidad), y numerosas especies arbóreas, lo que crea uno de los enclaves más espectaculares de las Islas Canarias.

Además, en el pueblo hay numerosas opciones hoteleras para pasar unos días en este tranquilo secreto del sur de Tenerife que contrasta enormemente con las concurridas estampas de Costa Adeje, y eso que se encuentra a tan solo 20 minutos por carretera del principal centro turístico de la costa meridional de la isla.