Japón, el país de moda: guía para un viaje inolvidable
Este verano viajar a Japón es buena idea. La debilidad del yen frente al euro supone que recorrerlo sea ahora mucho más asequible. Sobre todo, en cuanto a alojamientos, transportes internos y comida. Pero no solo por eso: Japón vive una efervescencia creativa en la que tradiciones fascinantes (bajo nuestra nuestra occidentalizada visión) conviven con un panorama creativo innovador y siempre en transformación.
Más allá de precios y tendencias, Japón tiene un hueco permanente en el imaginario de todo gran viajero. Da igual cuántas veces lo visites: siempre encuentras un barrio desconocido, un ritual inesperado o una enigmática costumbre para llevarte en la libreta de tus mejores recuerdos.
Tokio
Tokio es el ejemplo de cómo Japón domina el arte maridar orden, modernidad y originalidad sin despeinarse. La capital impresiona por su escala, sus rascacielos de última generación, su templos centenarios y por una forma de vida donde la eficiencia es religión.
Ahí está Shibuya, por cuyo famoso paso de peatones circulan cada día miles de personas en increíble sincronía. Es también una ciudad de detalles: las máquinas expendedoras en cada esquina, los restaurantes de un solo plato o la escrupulosa puntualidad. Al anochecer cambia de ritmo. En Golden Gai, en Shinjuku, hay bares regentados por la misma personas desde hace décadas, donde rememorar la bohemia de la posguerra.
Monte Fuji y Hakone
A poco más de una hora de Tokio está este gran volcán, uno de los grandes símbolos del país. Y junto a él está Hakone, escapadas favorita de muchos japoneses para desconectar de todo, sumergidos en sus aguas termales. Tiene sentido alojarse aquí en un ryokan, posada nipna tradicional. En él se cena en la habitación, se duerme sobre futones y se disfruta del onsen: el gratificante baño casi ceremonial.
Además, hay otros placeres inesperados, como navegar por el lago en un barco ‘pirata’, o tomar huevos cocinados en aguas sulfurosas. Según la tradición, esto da hasta siete años de vida extra. ¡Por cada huevo ingerido!
Kioto
Durante más de mil años fue la capital imperial y eso es evidente en sus templos, jardines y barrios tradicionales. Pasear por Kioto es entender cómo la espiritualidad forma parte de la vida cotidiana: desde los torii rojos (puertas sagradas) de Fushimi Inari hasta los silenciosos jardines zen. Pero esta ciudad no es un mero decorado. En barrios como Gion o Pontocho aún se puede ver a geishas y maikos desplazándose con rapidez entre casas de té y restaurantes privados.
Y hay detalles igualmente cinematográficos, como los artesanos especializados en técnicas centenarias o la ceremonia del té, donde cada gesto tiene un significado preciso.
Osaka
Para muchos es la capital gastronómica del país. Dotonbori es todo un espectáculo. Y basta pasar una noche en Dotonbori para entender por qué. Entre luminosos, fachadas con llamativos motivos y largas colas frente a los puestos callejeros, lo de comer es todo un espectáculo.
Forma parte del ritual probar los takoyaki recién hechos o un buen okonomiyaki. Incluso tienen una palabra (kuidaore) para definir ‘arruinarse comiendo’. Mientras, la zona de Shinsekai, con su aire retro y extravagante, es un buen ejemplo de lo que a comienzos del siglo XX se entendía como futurismo. Allí se alza la torre Tsutenkaku, símbolo de un tiempo en que Japón miraba con fascinación al mundo occidental.
Camino Kumano Kodo
El Japón más espiritual tiene nombre propio en la península de Kii: es Kumano Kodo, antigua red de caminos de peregrinación declarada Patrimonio de la Humanidad. Entre bosques húmedos y montañas cubiertas de niebla aparecen pequeños santuarios de madera.
Durante siglos, emperadores, nobles y monjes recorrieron estas rutas en busca de purificación espiritual, y aún hoy conservan esa atmósfera de recogimiento. Al final de cada etapa esperan posadas rurales donde se sirve cocina local y se mantienen formas de hospitalidad muy tradicionales. Y, a veces, también el placer de relajarse en un baño termal entre cedros centenarios y con vistas a la montaña.