Estos son los códigos de aeropuerto más raros que hay en España y las razones detrás de ellos
Los códigos de los aeropuertos pueden parecer una forma más de identificar los aeródromos, aunque estas tres letras, llamadas Código IATA (Asociación Internacional del Transporte Aéreo por sus siglas en inglés) son mucho más importantes de lo que parece, ya que son claves para organizar las numerosas rutas aéreas que hay tanto en España como alrededor de todo el planeta.
Lo más habitual es que estos códigos de los aeropuertos se asemejen al nombre de la ciudad en la que se ubican, como por ejemplo el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (MAD) en la capital de España o el del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat (BCN) en la ‘Ciudad Condal’, pero hay algunos aeródromos españoles cuya identificación es bastante distinta al lugar en el que está, y además por motivos curiosos.
Los códigos IATA más raros en España
Uno de los casos más peculiares es el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, que cuenta con el código AGP: AG de Málaga y P como alternativa. La razón de esta singular identificación es que no podía utilizar ni MGA (Aeropuerto de Managua, en Nicaragua), ni MAL (Aeropuerto de Mangole, en Indonesia), ni MAG (Aeropuerto de Madang, en Papúa Nueva Guinea), por lo que se tuvo que conformar con ese.
Un caso similar ocurre con el Aeropuerto de Córdoba, y es que el código COR ya estaba cogido por la ciudad del mismo nombre ubicada en Argentina, por lo que se optó por utilizar OBD, mientras que otro aeródromo andaluz, el de Sevilla, se tuvo que conformar con SVQ, ya que estaban en uso tanto SEV (Aeropuerto de Sievierodonetsk, en Ucrania) como SLL (Salalah, en Omán) y SVL (Savolina, en Finlandia), todos ellos desconocidos en España.
Una situación un poco más singular es la del Aeropuerto de Jerez de la Frontera, también situado en Andalucía, que cuenta con el código IATA XRY, algo que a priori, no tiene mucho que ver con la ciudad de la provincia de Cádiz, pero en realidad sí la tiene: la X procede de la tradición histórica de la urbe, mientras que la R es la tercera letra del nombre de la localidad (la Y se añadió simplemente para completar el código). Estos aeropuertos españoles son casos un tanto especiales en los que su aeropuerto no coincide con el nombre de su ciudad, pero la realidad es que han tenido que buscar estas alternativas para evitar confusiones con otros aeródromos de otras partes del mundo.