Este pueblo es uno de los más bonitos de Marruecos y puedes llegar a él en excursión de las principales ciudades

Marruecos es uno de esos países que merece la pena visitar y que, pese a estar tan cerca de la península, nos ofrece un total contraste. Así, en apenas dos horas de avión, podemos estar en otro continente y en un destino sorprendente que, además, es perfecto para ir en invierno y huir del frío, dado que sus temperaturas son mucho más cálidas.

El país une tradición, monumentalidad y, también, actividades de aventura y costa. Así, pasamos de ciudades imperiales como Marrakech, Fez o Rabat a destinos de playa de lo más exóticos. Pero lo mejor es que cada uno de ellos sorprende y atrapa… para que quieras volver. Entre ellos, hay uno que destaca y que se ha convertido en uno de los pueblos más bonitos de Marruecos.

Hablamos de Chefchaouen (Chaouen) o la ciudad azul porque sus calles y sus casas tienen este característico color. Además, la inspiración mediterránea llega a su arquitectura y las puertas y los callejones son dignos de postal.

Cómo llegar a Chefchaouen

Aunque este enclave está más cerca de Tetúan, es el destino de muchas actividades que parten de las diferentes ciudades marroquíes. Además de las excursiones, si lo que planteas es un road trip por el país no puede faltar en tu itinerario.

Desde Tánger. Dos horas de viaje, con transporte y guía incluido en el precio.

Desde Tetúan. Una hora y cuarto de viaje, con transporte en minibús y guía incluido en el precio.

Desde Fez. Excursión de 11 horas de duración, con unas tres horas y media de ida desde Fez. Desde 25 euros.

Qué hacer en Chefchaouen

La ciudad, también conocida como «la perla azul», está ubicada en las montañas del Rif, al norte del país. En su interior aguarda muchos atractivos, como la medina y la plaza Uta el-Hammam. Para descubrirlos sin dejarnos ninguno, lo más recomendable es hacer una visita guiada por sus calles.

Durante el recorrido de dos horas de duración, se pueden conocer el barrio español, la antigua medina, la Gran Mezquita o la Alcazaba, además de las antiguas puertas de la muralla. El paseo no te dejará indiferente mientras pasas por sus casas azules.

Si se dispone de más tiempo, podemos adentrarnos en la cultura marroquí con algunos de los talleres y experiencias que han sido ideados para ello. Uno de ellos es el taller de marroquinería, en el que se puede descubrir la tradición de la piel, desde su historia hasta las herramientas. Además, se podrá crear una pulsera, unas sandalias o un bolso.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes de la ciudad (¡y del país!). Para descubrirla, se puede hacer un tour gastronómico por la localidad, donde se pueden probar especialidades de puestos callejeros y otros establecimientos. Y si se quiere profundizar más, hay disponible una clase de cocina para preparar un tajín o un cuscús, además de ensaladas y aperitivos.

Por último, merece la pena descubrir la parte más natural de la zona: el Parque Nacional de Talassemtane. Hasta allí podemos llegar en un quad hasta Akchour o dejarnos sorprender por sus bellas cascadas.