En moto, de Madrid a El Tiemblo

GUIA REPSOL

  • La arquitectura serrana de Santa María de la Alameda es de gran valor.
  • Desde Las Navas del Marqués tenemos maravillosas vistas de El Escorial.
  • El Tiemblo está integrada en la reserva natural del Valle de Iruelas.

El Tiemblo

La ruta que transcurre entre Madrid y la localidad abulense de El Tiemblo regala al motorista rincones de soledad y belleza particular. El paisaje muta constantemente. El granito desnudo y los matorrales se alternan con robledales y pinares. Una aventura impredecible.

Nuestra protagonista es una escapada corta pero cargada de emociones. Una ruta por carreteras solitarias y sinuosas que te harán vibrar y renovarte de energía, a pesar de su cercanía a la gran capital.

Nos despedimos de Madrid incorporándonos a la autovía del Noroeste/N-VI dirección Puerto/A Coruña, con el rumbo fijado en Santa María de la Alameda. Una localidad situada a algo más de 70 kilómetros, limítrofe con la comunidad de Castilla y León. El camino que conduce hasta el primer objetivo es descarnado. Discurre por multitud de pueblos pequeños, curtidos por las temperaturas extremas. Superado el primer escollo, hay que disfrutar de la carretera que asciende sinuosa y que invita a aumentar la velocidad entre curva y curva.

Así, casi sin darnos cuenta, exprimiendo las prestaciones de la moto al máximo, llegamos a nuestra primera parada del recorrido, Santa María de la Alameda. La visita a esta pequeña población comienza en la plaza Mayor, lugar de reunión de vecinos y foráneos. A su alrededor se levantan los edificios más significativos: la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Alameda, de la misma época que el Monasterio del Escorial; el ayuntamiento, el antiguo lavadero y varias construcciones que forman un conjunto de arquitectura serrana de estimado valor arquitectónico.

Espacios naturales vacíos

Tras la visita turística por Santa María de la Alameda, hay que regresar a la motocicleta. Este término municipal está salpicado de numerosos pueblecitos y no hay tiempo que perder si se quiere descubrir el mayor número de ellos.

En poco más de ocho minutos por la AV-P-308 llegamos al desvío de Las Herreras. Es sencillo reconocerlo porque se trata de un espacio natural absolutamente desértico, castigado por el frío invierno y los vientos de la zona.

Proseguimos por la carretera estrecha que desciende retorciéndose en curvas. Varios cambios de rasante después Las Navas del Marqués nos da la bienvenida. Lo primero que se recomienda hacer al llegar a este pueblecito es subir hasta uno de sus miradores. La vista de ellos de El Escorial es maravillosa.

Posteriormente, una buena opción es estacionar la motocicleta y recorrer a pie algunos de sus monumentos más destacables, como el Castillo de Magalia -construido en la primera mitad del siglo XVI por el primer marqués de Las Navas, Don Pedro Dávila y Zúñiga- y el Convento de Santo Domingo y San Pablo, fundado en el año 1545.

Tras la visita a Las Navas del Marqués y deleitarnos con algunas de las delicias de la cocina abulense, subimos de nuevo a la moto. A menos de diez kilómetros se halla el desvío hacia Navalperal de Pinares. Nos adentramos en zona ganadera.

Una hondonada infinita

Las curvas desafiantes y un asfalto en precario estado de conservación se convierten en un improvisado banco de pruebas para cualquier motocicleta.

Coronado el puerto de La Cancha, los gigantes de un parque eólico nos dan la bienvenida. Es el momento de detener el motor de la motocicleta para disfrutar del ruido que hacen los molinos al cortar el aire para generar energía.

El trayecto continúa y el destino nos tiene preparada una sorpresa más: una hondonada infinita. Un paisaje que impacta hasta al menos impresionable y que nos acompañará durante los 26 kilómetros que nos separan de El Tiemblo.

El Tiemblo está situado al pie de la Sierra de Gredos y lo atraviesa el río Alberche, lo que ha propiciado que se formen tres embalses: El Burguillo, el Charco del Cura y Puente Nuevo.

Aunque no es una localidad muy interesante desde el punto de vista artístico, amén de su Ermita dedicada a San Antonio de Padua, sí que lo es para los amantes de la naturaleza. La localidad está integrada en la reserva natural del Valle de Iruelas; una de las pocas áreas en Europa donde se cría el buitre negro.

Además, cuenta con algunas rutas de senderismo realmente interesantes. Como la que conduce al centenario castaño de El Abuelo. Al Castañar se accede por una pista de tierra perfectamente señalizada que hay al principio del pueblo, según se sale de la carretera Madrid-Ávila. En total, cuatro kilómetros de sendero suave y de baja dificultad. La verdad es que da gusto pasear por él, sobre todo en otoño, cuando los castaños, robles y demás árboles de hoja caduca cambian de color.

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