El tranquilo pueblo medieval de Huesca situado a la entrada de un espectacular desfiladero

Puede que para muchos se hayan acabado las vacaciones, pero no nos resistimos a dejar de viajar. En estas fechas, las escapadas a destinos rurales se convierten en protagonistas indiscutibles de nuestro ocio.

Entre las opciones cercanas hay una provincia en España que sorprende con el atractivo de sus pueblos: Huesca. Y aunque Aínsa, Alquézar y Ansó suelen llevarse todos los reconocimientos, te recomendamos ampliar el abanico y acercarte hasta Biniés, una localidad que a pesar de su pequeño tamaño cuenta con un patrimonio y un entorno geológico que cualquier pueblo quisiera. Sin duda, el mejor refugio para descansar y resetear la mente entre espacios de naturaleza virgen y prácticamente sin cruzarte con gente.

Biniés, uno de los pueblos más antiguos de Aragón

Situado al abrigo del Bisaurín (uno de los picos más altos y emblemáticos del Pirineo occidental), sus casas de arquitectura tradicional descolgándose por la montaña a casi 700 metros de altitud regalan una postal mágica. Y aunque está claro que los parajes naturales, el silencio y los paseos sin prisas son sus principales reclamos, durante la visita a Biniés también hay que dedicar tiempo a disfrutar de sus atractivos patrimoniales con su imponente castillo como indiscutible protagonista.

Pero empezamos a descubrir Biniés por la plaza donde se encuentra la iglesia de Salvador, otro de los lugares de interés del pueblo. Construida en estilo barroco en el siglo XVII, cuenta con una única nave con capillas laterales.

Después, tomamos la calle Alta que conduce hasta el castillo, no sin dejar de admirar las casas solariegas de piedra, de aspecto robusto que mantienen la arquitectura tradicional de la Jacetania, con portadas con entradas espectaculares que van apareciendo durante el pequeño recorrido.

El castillo-palacio

En lo alto y casi colgado del barranco, el castillo de los Urriés domina desafiante todo el territorio. Aunque los orígenes de esta fortaleza medieval se remontan al siglo IX, en el siglo XVI abandonó su función defensiva y se le dió un uso palaciego, sufriendo a lo largo del tiempo varias reconstrucciones. Por dentro no se puede visitar, ya que está en manos privadas. Además de captar con tu cámara la fachada principal, te aconsejamos que rodees el palacio para desde su parte posterior disfrutar de las mejores vistas de los Pirineos y de la entrada a la Hoz de Biniés.

De caminata por la Foz de Biniés

Después de recorrer las calles del pueblo con parada en sus dos plazas, la central y la alargada, donde se ubica el Ayuntamiento y algunas de las casas más antiguas de la localidad, toca explorar el entorno de Biniés adentrándonos en esta espectacular garganta formada por la erosión del río Veral en las rocas calizas. El recorrido de tres kilómetros a lo largo de paredes verticales que alcanzan los 200 metros de altura es todo un espectáculo visual para los amantes de la naturaleza en estado puro.