El pueblo italiano de las escaleras que se lleva todos los elogios y es un icono del lujo
Aunque el calendario lo diga, para muchos afortunados el verano no se acaba en los meses de julio y agosto. Si eres de los que todavía no han disfrutado de las vacaciones y tienes pensado salir de España para recorrer durante unos días la costa Amalfitana, tenemos un destino estrella con playas de aguas turquesas, callejuelas empinadas y una ubicación tan singular que parece sacado de una postal. Durante tu estancia en Positano te será fácil descubrir qué tiene este precioso pueblo del sur de Italia para concentrar a tantos turistas del mundo y resultar tan especial.
Terrazas, escalinatas y casas de colores
Positano, con su ambiente ‘chic’ y elegante, es una parada imprescindible en un recorrido por una de las costas más bellas de Italia. Este destino, que en la década de los 50 conquistó a celebrities como Elizabeth Taylor, Sophia Loren o Jackie Onassis, con el paso del tiempo no ha perdido ni un ápice de su magia. Construido de manera vertical con infinitas calles escalonadas, sus encantos no se limitan sus coloridas casas integradas en la roca que parecen sacadas de una postal. Recorriendo sus calles y abordando sus numerosas escalinatas te irás encontrando también con otros atractivos culturales e históricos que hacen de Positano un lugar único.
Por el centro histórico de calles estrechas
Pequeño y con mucho encanto, sus encantadoras y sinuosas callejuelas se pueden recorrer en un par de horas. Eso sí, lleva calzado cómodo y tus pies te lo agradecerán. Empezamos a descubrirlo por la Piazza dei Mulini, principal puerta de entrada al casco antiguo, desde donde parte la Via dei Mulini, una calle peatonal que serpentea el pueblo hasta llegar a la playa y donde se ubican numerosos bares, restaurantes y tiendas de moda. A pocos metros te encontrarás con una escalinata (una de las muchas que hay) con acceso a la playa.
Recorriendo la vía principal, llegarás a la Piazza Flavio Gioia, donde está la iglesia de Santa Maria Assunta. Con su deslumbrante cúpula de azulejos de mayólica amarillos y verdes que resplandece sobre el paisaje urbano es uno de los símbolos de la costa Amalfitana. Pero no te quedes solo con su exterior porque dentro podrás disfrutar de un icono bizantino de la Virgen Negra con el Niño, una joya del siglo XII muy apreciada por los habitantes del pueblo.
La Villa Romana de Positano
Bajo la iglesia principal de la localidad se encuentra uno de los lugares más emblemáticos: los restos de una antigua villa romana situada a 11 metros bajo tierra. Esta lujosa residencia fue sepultada por la erupción del Vesubio (en el año 79 d. C.) y destaca por sus magníficos frescos y mosaicos de estilo pompeyano. El acceso a este museo arqueológico, que fue inaugurado en 2018, se realiza desde el interior del templo, descendiendo a la antigua cripta. La visita guiada cuesta 15 euros por persona y los niños menores de 12 años entran gratis.
Las torres sarracenas
Aunque todo el paseo por Positano está salpicado de impresionantes vistas, estos puestos de vigilancia, que se construyeron a lo largo de la costa entre los siglos IX y XVI para detectar los barcos piratas, ofrecen una de las mejores panorámicas. Las principales son la Torre Trasita, la Torre Fornillo y la Torre Sponda. Esta última es la más antigua y una de las más accesibles desde el pueblo, ya que se encuentra a tan solo unos 10 minutos caminando por los senderos costeros. Construida en el siglo XIII, al igual que las otras dos, actualmente alberga una residencia de lujo con villas y apartamentos privados, incluso cuenta con una pequeña y exclusiva playa privada por si quieres darte un capricho.
Las mejores playas de Positano
De todas las playas de Positano, Marina Grande es la de mayor tamaño y la más famosa porque desde ella se puede disfrutar de la típica postal de Positano con una impresionante vista del pueblo y las coloridas casas colgadas en la roca. Y si te apetece un espacio más recogido, puedes optar por la Spiaggia Arienzo (conocida como la playa de los 300 escalones, los que hay que bajar para acceder hasta ella). También de reducidas dimensiones: la playa Laurito, situada entre acantilados y rodeada de vegetación salvaje.