El pueblo de Mallorca ideal para descansar: entre el mar y la montaña y con muchas rutas de senderismo
La isla de Mallorca es un lugar absolutamente fascinante, y por ello no es para nada extraño que sea uno de los puntos más visitados de España, sobre todo durante los meses de verano. Lugares como la capital, Palma de Mallorca o el municipio de Calvià suelen estar muy masificados con turistas tanto nacionales como extranjeros durante la temporada estival, y por ello quienes buscan un poco de tranquilidad se dirigien al norte del territorio mallorquín, a la impresionante Sierra de Tramuntana.
En el espectacular entorno montañoso en la zona noroccidental de la isla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se esconden un sinfín de maravillas en las que el bullicio del sur parece más un eco lejano, y una de las más apasionantes es el pueblo de Deià. Esta localidad mallorquina parece sacada directamente de un cuadro, y su marcada esencia bohemia hace de ella un edén para los amantes del turismo rural… y todo ello a escasa distancia de las aguas del mar Mediterráneo.
Deià, un tesoro de piedra en la Sierra de Tramuntana
El pueblo de Deià se enclava entre las cumbres de la sierra y cuenta con algo menos de 750 vecinos. Su origen se remonta a la época musulmana, en torno al siglo X (pero estuvo habitada antes), cuando comenzaron a construirse las terrazas y fincas de piedra tan características de esta villa. Perderse por el entramado callejero de esta localidad es como iniciar un viaje en el tiempo gracias a sus casas empedradas y calles empinadas.
En el casco urbano del municipio también se pueden ver otros tesoros arquitectónicos como la Iglesia de San Juan Bautista, que se erige sobre el resto de edificios de la población, incluido su pintoresco cementerio, mientras que a las afueras también es posible conocer joyas como Son Marroig, una increíble casa museo del siglo XVII que perteneció al archiduque Luis Salvador de Austria (entre otras en Mallorca).
Además, el pueblo de Deià se ubica muy cerca del Mediterráneo, y apenas unos minutos de su término municipal se pueden disfrutar de playas como la del mismo nombre o la de Lluch Alcari, así como de la península de Sa Foradada, lo que permite a los visitantes aunar mar y montaña en una misma visita, algo que se puede hacer en muy pocos otros puntos de la geografía española.
Además, al estar enclavada en el entorno de la Sierra de Tramuntana, este pueblo es perfecto para los entusiastas del trekking, ya que cerca de la villa discurren alucinantes rutas de senderismo que son perfectas para complementar una escapada inolvidable a esta joya mallorquina donde la tranquilidad reina en todos y cada uno de sus rincones.