El pueblo de Madeira que pintó Winston Churchill impresionado por su preciosa bahía

Es difícil hacerle sombra a Oporto o Lisboa, pero Portugal es mucho más que sus dos ciudades estrella. Y si es verdad que por su ubicación en medio del Atlántico, Madeira no siempre entra en nuestros radares viajeros, lo cierto es que esta isla de ambiente marinero y maravillosos paisajes está repleta de rincones a los que resulta imposible resistirse. El mejor ejemplo lo encontrarás en la localidad de Camara de Lobos, un pueblo de pescadores que se abre a una bahía de tal belleza que enamoró al mismísimo Churchill, quien no dudó en inmortalizarla en sus lienzos.

Un puerto pesquero con pintorescas barcas de colores

El puerto es uno de los lugares con mayor encanto de Camara de Lobos. Enclavado en una cala natural, las aguas cristalinas, las barcas o xavelhas pintadas en vivos colores y el ajetreo de los pescadores faenando le dan una atmósfera muy especial. Junto al puerto, seguro que no te pasa desapercibido el impresionante mural creado con materiales reciclados representando un león marino ya que es uno de los lugares más fotografiados.

Las históricas calles del centro

Todavía falta adentrarse en su nucleo urbano, de calles adoquinadas y con joyas patrimoniales entre las que tenemos que destacar el convento de São Bernardino, que data del siglo XV aunque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo del tiempo. Este complejo religioso es de estilo barroco y está compuesto por una iglesia principal y una capilla. Fue el primer convento que se fundó en la isla fuera de Funchal (la capital de Madeira). Otro monumento religiosos relevante es la capilla de Nossa Senhora da Conceição (siglo XV). Sufrió también varias reconstrucciones aunque se mantiene el campanario y las pilas de agua bendita originales. Se la considera la primera capilla que se levantó en la isla de Madeira y está situada junto a la bahía.

Camara de Lobos, el pueblo que impactó a Churchill

No es ningún secreto que el primer ministro inglés sentía verdadera pasión por los paisajes de esta bonita isla portuguesa, y en especial, por la bahía de Camara de Lobos, rincón que plasmó en uno de sus cuadros. Hoy esta localidad de coloridas casas le recuerda con una estatua en su honor y un mirador que lleva su nombre y que está justo a la entrada del pueblo. Es uno de los mejores lugares donde captar la belleza del puerto y su bahía.

En busca de las más bellas panorámicas

Y aunque el Mirador de Churchill es el más famoso de la localidad, no es el único donde contemplar los maravillosos paisajes costeros que rodean a este pueblo ubicado entre vertiginosos acantilados. Te recomendamos el Miradouro do Pico da Torre, pero también el pequeño Jardim do Ilheu o Jardín de la Isla, que se alza sobre un promontorio rocoso ofreciendo unas impresionantes vistas. Se encuentra entre el puerto y la playa de Camara de Lobos.

Y si desde estos balcones naturales te han cautivado las vistas, te recomendamos que te acerques al mirador de Cabo Girão para disfrutar de los paisajes más impresionantes de toda Madeira. Eso si no sufres de vértigo, porque con su plataforma de cristal, este espectacular promontorio es perfecto para los amantes de las emociones fuertes.