El pueblo de la Calabria bizantina situado en la cresta de una roca y con una naturaleza fascinante

Si entre tus propósitos para el nuevo año está pisar tierra italiana (y de paso descubrir nuevos lugares) hemos localizado una joya rural del sur de la que posiblemente nunca has oído hablar. Ni la encontrarás en los folletos turísticos ni tendrás que lidiar con un exceso de visitantes, lo que sí que harás es adentrarte en lo más auténtico de la tradición italiana. Porque al igual que sucede con la ‘España vaciada’, en Italia también existen pequeñas localidades casi olvidades y sin apenas gente. Te hablamos de Staiti, un pueblo (el más pequeño de la provincia de Regio Calabria) que entre otros atractivos mantiene intacto su trazado urbanístico medieval y su carácter de pueblo de los de antes.

Staiti, el pintoresco destino del sur de Italia

Asentado en la ladera de una roca que se eleva a más de 500 metros sobre el mar y con vistas a un amplio valle, Staiti cuenta con un encanto natural que te cautivará al instante. A su belleza paisajística hay que añadirle una atmósfera medieval y unas raíces históricas bizantinas que dan singularidad a este pequeño pueblo de casas bajas intercaladas con arcos.

Recorriendo las estrechas callejuelas de Staiti irás viendo figuras antropomórficas (creadas para proteger contra el mal de ojo), placitas y muchas fuentes, ya que este pueblo de la Italia vaciada también es conocido por la calidad de sus aguas termales. Eso sí, encontrarás poca gente y una atmósfera de pura serenidad.

La ruta de las iglesias bizantinas

A pesar de su pequeño tamaño, Staiti cuenta con varios templos destacados. A los pies del pueblo está la iglesia de Sant’Anna (siglo XVII), restaurada en 1950, destaca por su altar barroco. Otras iglesias que debes incluir en tu visita son la de Santa Maria della Vittoria (siglo XVII) y la de Santa Maria de’ Tridetti, esta última impresiona por su geometría inusual y misteriosa.

Santa Maria de’ Tridetti

Es el monumento que mejor representa la influencia bizantina en la zona y el símbolo de este pueblo. Los orígenes de la iglesia se remontan a un periodo comprendido entre la segunda mitad del siglo XI y la primera mitad del XII. Es además el único edificio que queda en pie del antiguo monasterio basiliano-normando de Santa Maria de’ Tridetti. En su estructura encontrarás elementos bizantinos, pero también griegos e islámicos.

Y este destino tan genuino cuenta también con un museo muy curioso, el de los Iconos de los Santos Ítalo-Griegos (ubicado en el Palazzo Cordova) donde se da testimonio artístico de la gran cantidad de santos que eligieron Calabria como retiro para la meditación.

Una cocina de sabores antiguos

En un destino tan auténtico y pegado a sus tradiciones, la gastronomía tiene que ser uno de los platos fuertes del viaje. Entre las recetas más típicas de Staiti que tienes que probar están los ‘maccarruni e carni i crapa’, unos macarrones que pertenecen a la más antigua tradición calabresa y que incluso para muchos son los pioneros de la pasta. Se toman con ragú, una salsa de carne de cabra cocinada a fuego lento. También es famosa la soppressata, un embutido de cerdo de sabor intenso y picante.