El pueblo de cuento rodeado de un Parque Nacional que no debes perderte en un viaje a Alemania

Cuando se trata de elegir alguno de los pueblos más bonitos de Europa, los de Alemania no pueden faltar en la lista. Con sus castillos y rincones de ambiente medieval, aldeas de cuento como Cochem y Rothenburg ob der Tauber son un auténtico imán para los que buscan explorar lugares con encanto. Y como posiblemente estas localidades ya las conoces, esta vez te llevamos hasta Monschau, una joya oculta entre valles verdes que con sus casas de entramado de madera, un río romántico y montañas alrededor es un paraíso imperdible para los amantes de la fotografía.

Las casas torcidas de Monschau

Sus estrechas calles de piedra flanqueadas por pintorescas casas de entramado de madera que se asoman al río Rur son la primera carta de presentación de este pequeño pueblo alemán que parece sacado de una postal antigua y que pocos turistas conocen, lo que le hace aún más atractivo.

Por su tamaño, el centro histórico es fácil de explorar en un día, dedicándote con calma a recorrer sus callejuelas por las que podrás pasear prácticamente solo. Sus casas torcidas, los callejones sinuosos con escaleras y los pintorescos puentes de piedra que cruzan el río te trasladarán con la imaginación a otra época. Pero además de estos románticos rincones de postal, hay también otras atracciones que no debes perderte en este pequeño núcleo medieval.

El castillo de Monschau

Construido en el siglo XIII sobre una colina, desde sus imponentes murallas podrás disfrutar de unas impresionantes vistas del valle y los tejados de Monschau. La entrada a esta fortaleza, que hoy acoge un albergue juvenil y una residencia de ancianos, es gratuita. Durante el verano en su patio interior también se celebran conciertos.

Y justo en frente del castillo se encuentran las ruinas de Haller, que también se pueden visitar de forma gratuita, y fueron construidas como fortificación independiente en el siglo XIII.

El Museo de la Casa Roja

Recorrido sin rumbo las calles empedradas del casco histórico irás a parar a este edificio que alberga un museo de historia de la región y que no pasa desapercibido por la belleza y color de su fachada. Construido en el siglo XVIII por una familia fabricante de telas, en el interior, además de muebles de época, podrás admirar su escalera de caracol de tres pisos, hecha de roble y con escenas talladas de la producción textil. Es uno de los tesoros arquitectónicos del pueblo.

A las puertas del Parque Nacional Eifel

Más allá de sus atractivos urbanos, ya sea paseando a lo largo de la rivera del pueblo o sumergiéndote en los bosques solitarios de alrededor encontrarás una buena ocasión para disfrutar plenamente del silencio y de una tranquilidad que es difícil encontrar hoy en día. Y además, a tan solo 20 kilómetros de Monschau se encuentra el Parque Nacional de Eifel con numerosas rutas de senderismo, lagos y espacios de naturaleza salvaje.