El pueblo de Barcelona con el circuito más antiguo de España: 100 años antes de que la F1 vuelva a Madrid
El circuito de Madring será el sexto de toda España que albergue un Gran Premio de Fórmula 1. La capital de España vuelve a acoger una carrera del ‘Gran Circo’ 45 años después, aunque no es la primera vez que la cúspide de las cuatro ruedas llega a la metrópoli, ya que el circuito del Jarama también lo hizo en una decena de ocasiones entre 1967 y 1981.
Además, la categoría reina del automovilismo ha visitado en numerosas ocasiones Jerez y Barcelona, no solo en el Circuito Barcelona-Cataluña de Montmeló (presente este 2026 en el calendario), sino también un trazado urbano en Montjuïc y otro en Pedralbes, que fue el primer escenario de una carrera de F1 en territorio español… aunque el circuito más antiguo del país está en otro pueblo no muy lejos de la ‘Ciudad Condal’.
El autódromo de Terramar en Sant Pere de Ribes
El honor de ser el circuito permanente más antiguo de España se lo lleva el increíble Autódromo de Terramar, situado a escasa distancia de la localidad de Sant Pere de Ribes, en la provincia de Barcelona. Este trazado de configuración oval fue inaugurado en el año 1923, por lo que tiene más de un siglo de historia, pero fue abandonado en los años 50.
A pesar de llevar sin albergar carreras 75 años, sigue siendo un lugar de peregrinación para los fanáticos del automovilismo, y además ha sido utilizado en varias ocasiones como escenario de programas y de anuncios. Sus curvas peraltadas de más de 60º de inclinación crean una imagen imponente que hacen del que fuera uno de los primeros autódromos de Europa un tesoro que se niega a sucumbir al paso del tiempo.
Qué ver en Sant Pere de Ribes
Después de haber visitado el Autódromo de Terramar, es necesario acercarse a Sant Pere de Ribes, uno de los municipios más bonitos de la comarca del Garraf. Con unos 32.000 vecinos, esta apasionante cuna de la enología cuenta con un patrimonio arquitectónico totalmente envidiable, destacando el núcleo primitivo de Sota-ribes, que surgió en torno a un antiguo castillo de origen musulmán.
No hay que dejar de explorar las iglesias de la localidad, tanto la ‘Vieja’ como la ‘Nueva’, ni la ermita de Sant Pau, que está construida sobre una antigua vivienda de la época romana, así como las casas de indianos de los siglos XVIII y XIX que hay repartidas por todo el casco urbano y que mezclan desde el neoclasicismo hasta el novecentismo, pasando, por supuesto, por el modernismo.