El pueblo blanco de Cádiz donde empezar a lo grande este verano

Ya va tocando cambiar la oficina, las prisas y el asfalto por unos días de sol, playa y chiringuito. El problema es que, cuando llega el momento de elegir destino, la oferta es tan grande que tomar la decisión puede costar más que ponerse de acuerdo con los compañeros de trabajo al repartir fechas.

Si lo que apetece es un pueblo con encanto, personalidad, calles bonitas, buen ambiente y algunas de las mejores playas de Cádiz a pocos kilómetros, el nombre que aparece con bastante fuerza es Vejer de la Frontera. Un destino que lleva años en la lista de favoritos del verano y que, aun así, consigue mantener ese punto propio que no depende demasiado de las modas.

Situado en lo alto de una colina, en plena comarca de La Janda, Vejer forma parte de la ruta de pueblos blancos gaditanos que parecen una sucesión de postales perfectas. Casas encaladas, calles estrechas, patios con macetas de colores y miradores son solo parte de su encanto.

Vejer conserva una fuerte huella andalusí y un casco histórico en el que destacan algunos puntos interesantes como la Judería, la Plaza de España, los restos de muralla, el castillo o la iglesia del Divino Salvador. Además, desde sus miradores se aprecia la buena situación de este pueblo con tanta historia.

Vamos a la playa

Uno de los grandes atractivos de Vejer es que permite disfrutar del ambiente de un pueblo blanco sin renunciar al mar. La playa de El Palmar queda a pocos kilómetros y se ha convertido en uno de esos nombres que vuelven cada verano cuando se habla de arena fina, atardeceres largos, chiringuitos, surf y días parece que nunca tienen prisa por terminar.

También se pueden incluir en la escapada otros puntos cercanos de la costa gaditana, como Zahora, Caños de Meca o Tarifa, perfectos para combinar baños, paseos junto al mar y alguna parada gastronómica.

Hay destinos que se ponen de moda y desaparecen igual de rápido, pero Vejer lleva años demostrando que lo suyo va un poco más allá. Tiene restaurantes con encanto, tiendas cuidadas, terrazas con vistas, alojamientos bonitos y ese ambiente de verano que mezcla viajeros, vecinos, cenas al aire libre y ganas de quedarse un rato más.