El pueblo bereber fortificado con casas trogloditas en el sur de Túnez

La fascinante fusión de culturas que ofrece su capital, los paisajes donde el desierto se encuentra con el mar o las espectaculares ruinas romanas son solo algunos de los motivos que nos empujan a viajar a este país mediterráneo que está a solo dos horas y media de España. Y si además eres uno de esos viajeros inquietos que les gusta ir un paso más allá y explorar lugares poco turísticos, te proponemos bajar al sur de Túnez, a la región de Tataouine, donde se encuentra el sorprendente pueblo troglodita de Chenini. Prácticamente aislado, entre sus calles ancladas en el tiempo podrás vivir una experiencia tunecina tan auténtica como inolvidable.

El tesoro escondido de Túnez

Lo primero que llama la atención es su ubicación en una cresta rocosa coronada por las ruinas de un antiguo granero fortificado (ksar) desde donde se adivinan unas impresionantes vistas a los valles desérticos de alrededor. Pero el encanto de este pueblo fortificado va mucho más allá. Su armoniosa integración de naturaleza y casas parcialmente excavadas en la ladera de la montaña ofrece al visitante una sensación única y envolvente, especialmente con la luz del atardecer.

Basta adentrarse sus laberínticas y estrechas callejuelas para comprender que, en su día a día, Chenini parece ajena a lo que ocurra más allá de su árido territorio. Pocos sitios quedan ya donde se pueda encontrar tanta autenticidad con los burros deambulando por senderos polvorientos, el sonido de las cabras y una atmósfera serena, rozando lo místico, que lo impregna todo.

Un pueblo bereber del siglo XII

Y en medio de este escenario rural y mágico una construcción destaca sobre todas las demás: la Mezquita de los Siete Durmientes. Con un blanco resplandeciente, este sencillo templo, que se remonta al siglo XIII, es una de las principales atracciones del pueblo y un lugar de peregrinación. Parcialmente subterráneo, es famoso por su minarete inclinado y sus cúpulas blancas. Eso sí, tendrás que conformarte con verlo por fuera, porque no está permitido el acceso a los no musulmanes. Puedes completar el momento disfrutando de un café bereber endulzado con cardamomo en la terraza de la cafetería que hay justo en frente mientras te deleitas con las maravillosas vistas del paisaje rocoso.

Y tras este momento de relax, un poco más abajo podrás ver las Tumbas de los Siete Durmientes. De forma alargada tipo sarcófago, según cuenta la leyenda, pertenecen a siete gigantes o santos.

Muy fácil de explorar por tu cuenta

Aunque no son muchos los turistas que llegan hasta este pueblo, aún se pueden encontrar guías locales que se prestan a acompañar a los visitantes a cambio de una propina. Pero también es muy fácil explorar Chenini a tu aire y no te será complicado entablar conversación con alguno de los locales, e incluso, con su generosa hospitalidad, no resultará extraño que te inviten a entrar en sus casas. Si tienes la ocasión de hacerlo será una gran oportunidad para conocer de primera mano y de manera pausada esta comunidad que mantiene viva sus costumbres y su lengua bereber. Además, podrás ver cómo son estas viviendas trogloditas que, a pesar de estar en pleno desierto, gozan de un clima templado durante todo el año.

Como llegar a Chenini

Chenini se encuentra en el sur de Túnez, a unos 20 kilómetros al oeste de la ciudad de Tataouine, y camino de la frontera con Libia. No hay que confundir este tradicional pueblo con la Nouvelle Chenini, la zona moderna que se encuentra a los pies de la colina que alberga este histórico pueblo bereber.

Los mejores momentos para viajar a Chenini son la primavera (de marzo a mayo) y el otoño (de septiembre a noviembre) evitando las temperaturas extremas que se dan en otras épocas del año.