El pequeño hotel de España que solo admite reservas por carta: un refugio de desconexión sobre un acantilado

En un mundo marcado por las prisas, por el consumo rápido y el ritmo acelerado, nace un pequeño hotel con una propuesta arriesgada: nos invita a parar. Se trata El Elevador, un refugio en mitad de la naturaleza salvaje de la isla de El Hierro donde prima la paz y la desconexión.

Lo llamativo de este alojamiento empieza incluso antes de poner un pie en él, y es que para hacer una reserva tenemos que dejar atrás las páginas webs y las agencias de viaje, coger papel y boli y escribir una carta. Y eso no es todo, a la comunicación por correspondencia se suma que el lugar no cuenta con wifi y la cobertura telefónica es casi inexistente.

De edificio hidráulico a refugio de desconexión

Hace 70 años, Juan Casañas excavó a mano un camino sobre el acantilado rocoso con el objetivo de llevar el agua de un manantial a su pueblo. La estructura de ese elevador es la que ahora vuelve a la vida como hotel, restaurado por el arquitecto canario Alejandro Beautell, pero sin perder su esencia histórica y su simbolismo.

Con una marcada arquitectura brutalista en tonos grises, la construcción prácticamente se funde con el paisaje. Los huéspedes quedan suspendidos al borde del mar, al sur de El Hierro, con el horizonte infinito del Atlántico ante ellos y coladas de basalto de más de 15.000 años de antigüedad bajo sus pies.

Poner la mente en blanco sin distracciones

El hotel tiene capacidad para solo dos personas, y es que apenas cuenta con 60 metros cuadrados entre muros de hormigón. El espacio único de distribuye entre el dormitorio, la cocina y el salón, a lo que se suma la estancia del baño, situado en la antigua torre del transformador eléctrico.

Aquí no encontraremos ni wifi ni prácticamente cobertura telefónica. Y ni hablemos de aparatos como televisiones. El objetivo es despejar la mente, disfrutar del silencio y abstenerse de todas las distracciones. La reflexión y la contemplación de la naturaleza se convierten en las actividades principales.

Una reserva por correo postal

La experiencia se completa con una forma muy curiosa de hacer la reserva: mediante una carta. El huésped debe escribir esa misiva a mano contando «qué inspira tu visita y qué esperas encontrar aquí. Cada carta que recibamos tendrá garantizada la reserva», explican desde la web de El Elevador, donde encontraremos la dirección postal a la cual enviarla.

Después, será el cliente el que reciba una carta manuscrita con su reserva preliminar, un enlace privado para elegir fechas y los detalles para formalizar la estancia. Con tu código tendrán que acceder a un calendario privado y seleccionar los días. «Ese será el único momento digital del proceso«, aseguran. En cuanto al precio, la web especifica que es de 500 € euros por noche.