El glamour de la ribera alemana: cinco paradas imprescindibles a orillas del lago Constanza

Aguas cristalinas, orillas verdes, viñedos y algunas de las localidades más bonitas de Alemania. Si estás planeando un viaje fuera de España con destino al país germano, te proponemos disfrutar de una pequeña ruta descubriendo algunos de los lugares que bordean el lago Constanza, una joya acuática que cuenta con tres fronteras y parece tenerlo todo. Y por si fuera poco, sus orillas están consideradas una de las costas más chic de centro Europa.

Constanza, la ciudad que da nombre al lago

Imposible visitar este lago sin parar unas horas en esta villa medieval que le da nombre. En su fascinante centro histórico de coloridas fachadas y calles empedradas se encuentra la Catedral de Nuestra Señora, testimonio de un pasado rico en historia. Y si subes a lo alto de su torre podrás disfrutar una vista única de la ciudad de Constanza y del valle.

Otro de los lugares que no hay que perderse es el Niederburg, el Castillo Inferior que se encuentra entre la Catedral y el Rin, así como la Münsterplatz donde se pueden apreciar restos de la antigua fortificación romana (año 300 d. C). Pero además de un valioso patrimonio, Constanza ofrece también un ambiente relajado que se puede disfrutar bien durante un relajante paseo al atardecer recorriendo la orilla del lago o cenando en alguno de sus estupendos restaurantes con vistas.

El encanto medieval de Meersburg

Tan solo 60 kilómetros separan la ciudad de Constanza de este tranquilo pueblo que se encuentra en la orilla norte del lago. Meersburg seduce desde el primer instante con sus casas de entramado de madera, sus imponentes torres y un ambiente muy relajado. Fácilmente recorrible a pie, esta joya medieval cuenta con dos partes diferenciadas: la Ciudad Alta, donde está el Castillo Viejo (una fortaleza medieval que es uno de los castillos habitados más antiguos de Alemania) y la Ciudad Baja con el paseo marítimo y animadas plazas.

La Oberstadt, antigua puerta fortificada por la que históricamente se accedía a la parte alta de Meersburg, es donde se concentraban los principales edificios y hoy es uno de los lugares más fotografiados. Da también acceso a la Steigstraße, la calle principal donde se encuentran las casas con entramado de madera en tonos color pastel que también podrás ver en la pequeña Marktplatz.

Lindau, un destino de cuento

Y entre paisajes que quitan el hipo, seguimos ruta hacia Lindau, siempre con la panorámica del lago como mejor compañía. 43 kilómetros separan ambos pueblos en el sentido de las agujas del reloj. Refinado y elegante, la primera impresión que da Lindau es que parece rescatado de un cuento de hadas. Su puerto, con el faro y el león de piedra custodiado la entrada, es uno de los más emblemáticos de Alemania. Para descubrir todos sus encantos te proponemos empezar por la Isla Vieja, el corazón histórico de esta bonita ciudad con calles peatonales, casas de entramado de madera y tiendas de artesanía local.

Entre los edificios que más llaman la atención en esta pequeña ciudad que cada junio acoge la reunión anual de los premios Nobel, están el Viejo y el Nuevo Ayuntamiento. Pero es sobre todo el primero, el Althes Rathus (del siglo XV) el que con su fachada completamente pintada con frescos resulta realmente sorprendente.

Unteruhldingen, el pueblo de los palafitos

La principal atracción de Unteruhldingen es el complejo de casas apoyadas en pilotes sobre el agua y conectadas por puentes, un museo al aire libre que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde sus pasarelas se puede disfrutar de una magnífica panorámica sobre el lago. Pero además, este idílico pueblo pesquero que se encuentra también rodeado de viñedos, prados y bosques cuenta con un puerto deportivo, de estilo mediterráneo, que es uno de los más bonitos del lago. Desde este enclave podrás coger un ferry con rumbo a la preciosa isla de Mainau.

Mainau, la Isla de las Flores

Esta isla que presume de un microclima privilegiado es otro de los tesoros de la zona. Un paraíso floral en medio del lago Constanza, conectado a tierra firme por un pequeño puente, y accesible solo a pie o en barco. Depende de en qué época del año visites este destino te puedes encontrar con campos de tulipanes y otras flores que van cambiando según la estación. Durante el recorrido estarás rodeado de flores por todas partes y también disfrutarás con maravillosas panorámicas del lago y la costa austriáca y suiza. Además de coloridos jardines y un invernadero con multitud de mariposas exóticas, la isla alberga también un castillo barroco.